En plena crisis se han multiplicado las fortunas de los 400 millonarios más ricos de China, que atesoran ya 314.000 millones de dólares (211.555 millones de euros), mientras que hace un año tenían «sólo» 173.000 millones de dólares (116.535 millones de euros).
Al dar a conocer recientemente en Shangai su lista anual con los principales multimillonarios chinos, el editor de la prestigiosa revista Forbes, Russell Flannery, explicó que el motivo de este enriquecimiento se debía «al repunte de las Bolsas de Shangai y Hong Kong, que este ejercicio han crecido un 69% y un 56%, respectivamente».
En dicha lista ya figuran 79 magnates con más de 1.000 millones de dólares (673 millones de euros), mientras que el año pasado eran 24.
Con 5.800 millones de dólares (3.906 millones de euros), encabeza la clasificación Wang Chuanfu, cuya fortuna se ha disparado mientras las acciones de su compañía de automóviles, BYD, subían un 650% en la Bolsa de Hong Kong por las buenas perspectivas de negocio de sus coches eléctricos.
A Wang Chuanfu le sigue Liu Yongxing, quien en 2008 ocupó el primer puesto pero ahora ha bajado una posición a pesar de que su fortuna ha pasado de 2.500 a 5.500 millones de dólares (de 1.683 a 3.703 millones de euros). Su riqueza se debe a la compañía agrícola East Hope y a sus acciones en el banco y aseguradora Minsheng y en la firma láctea Guangming (Brigth).
Junto a ellos, la mujer más adinerada del «dragón rojo» es Yang Huiyan, una joven de 28 años que dirige la inmobiliaria Country Gardens y tiene 3.900 millones de dólares (2.627 millones de euros). Escalando hasta el octavo puesto, por primera vez aparece en la clasificación de Forbes Liu Zhongtian, quien posee una empresa de aluminio, China Zhongwang, valorada en 1.300 millones de dólares (875 millones de euros).
Shangai, la Gran Manzana
La mayoría de los magnates chinos, 45, viven en Shangai, mientras que en Pekín residen 38 y otros 35 lo hacen en Shenzhen. Esta ciudad, ubicada en la provincia sureña de Guangdong y fronteriza con Hong Kong, era un antiguo pueblo de pescadores que, tras convertirse en una de las primeras zonas en abrirse al capitalismo hace 30 años, se alza como una futurista megalópolis plagada de rascacielos, galerías comerciales de lujo y... millonarios.
«El estallido de riqueza en China, tras la crisis del año pasado, se debe todavía a su crecimiento robusto, pero lo mejor está aún por llegar», avanzó el editor de Forbes, quien pronosticó que «más que nunca, hay nuevas oportunidades para los emprendedores que sean capaces de aprovecharlas y, junto con ellas, más fortunas por amasar».


