Martes
, 10-11-09
T. G.
VALENCIA. Barberá (Ducati), Aoyama (Honda) y Bautista (Suzuki) estaban como niños con zapatos nuevos con sus máquinas de MotoGP cuando el resto de los boxes se desayunaba con el mensaje que Rossi lanzaba a los poderes fácticos de su equipo. Mientras el italiano analizaba con Burgess los cambios técnicos en su moto, antes había dejado grabado un recordatorio para los directivos: «Yamaha tiene que decidir entre Lorenzo y yo para 2011».
Oferta de Ducati
Reconocía una oferta que es un secreto público: «Tengo una posibilidad de unirme a Ducati». Y marcaba la distancia con su compañero español, el mayor enemigo en el asfalto: «En estos momentos prefiero seguir en Yamaha. El amor que hay entre esta escudería y yo es algo especial. Cambiar de máquina me haría sentirme infiel. Para la fábrica es importante que termine mi carrera con ellos, y para mí también lo es. Pero todo depende de lo que pase el año que viene -si Jorge renueva o no para 2011-». Por eso avisa a la sede de Iwata: «No sé seguro al cien por cien si seguiré con Yamaha. Podría cambiar de casa, pilotar para Ducati e intentar ganar un Mundial con una marca italiana. Sería una gran motivación para mí».
Jorge rechazó la propuesta
Lorenzo estuvo a punto de firmar con «las balas rojas» hace tres meses. Buscaba independizarse del poder del italiano. Y Rossi pide ahora ese favoritismo. Lin Jarvis convenció a Jorge para quedarse. A finales de 2010, Yamaha deberá elegir.



