«El Estado gasta dinero en la industria, pero la cultura no es menos importante»
TELEPRESS Mijaíl Piotrovski, durante una visita a Bilbao en 2002
Martes , 10-11-09
Mijaíl Piotrovski dirige el museo del Ermitage (San Petersburgo) desde 1992. Es arqueólogo, historiador, académico y autor de numerosos libros. Fue uno de los pioneros en lograr que la cultura se autofinancie y sea rentable. Pero la crisis obliga a afinar el ingenio, a replantear proyectos y, sobre todo, a hacer mucho pasillo para convencer a las autoridades de que los recortes pueden destruir la herencia cultural de nuestros antepasados.
-¿En qué medida está afectando la actual crisis al funcionamiento del Ermitage?
-El Estado ruso ha tenido que reducir sus gastos en un 15-20%, lo que se ha reflejado directamente en nosotros. Antes nos resignábamos, pero ahora no. No nos queda más remedio que dar la batalla para evitar nuevos recortes en la financiación del museo. Sabemos que el Estado tiene dinero y se lo está gastando en dar apoyo a la industria. La cultura no es menos importante.
-Sin embargo, constituyen un buen ejemplo de cómo autofinanciar el museo.
-Sí, de hecho los ingresos que obtenemos por nuestro lado no han disminuido y eso teniendo en cuenta que no hemos subido el precio de las entradas. Este año han aumentado las visitas. No obstante, quiero dejar claro que la principal fuente de financiación de un museo como el nuestro debe ser el Estado. Es una obligación que recae sobre el Estado, ya que, sin sus subsidios, no sobreviviríamos.
-Pero ustedes salieron a flote durante los 90, cuando el Estado ruso se arruinó...
-Sí, es cierto. Aquella época fue la peor. Los problemas de hoy parecen una minucia comparado con lo que sufrimos entonces. La verdad es que, en los 17 años que llevo al frente del museo, siempre ha habido algún problema con la financiación. Nosotros podemos lograr por sí mismos el 30-40% del presupuesto del Ermitage, pero el resto lo tiene que poner el Gobierno. Además, no podríamos estar todo el tiempo pensando sólo en el dinero. Nos apartaríamos de la principal misión que deber tener un museo.
-¿A qué misión se refiere?
-A la educativa. Piense que la mitad de los visitantes del Ermitage, es decir los menores de edad, los estudiantes y los jubilados, entran gratis.
-¿Qué ideas tiene usted en la cabeza para atraer más gente?
-Acabamos de inaugurar en el Ermitage una nueva exposición denominada «Newspeak», dentro del proyecto 20/21 -el siglo pasado y el actual- y en colaboración con la Galería Saatchi de Londres. En este caso, se trata de obras de artistas contemporáneos británicos, jóvenes y poco conocidos. Pero, en el marco del proyecto 20/21, pretendemos también mostrar al público ruso la obra de creadores ya consagrados dentro del arte contemporáneo.
-¿Cómo surgió esta iniciativa?
-Aunque parezca mentira, en Rusia padecemos un cierto déficit en lo que se refiere al arte contemporáneo. Lo exponemos en el Ermitage activamente, pero nuestro público conserva la tendencia hacia lo clásico. Por eso entendemos que su exhibición debe ir acompañada de toda una labor que sirva para instruir con clases, seminarios, festivales, etcétera. Pronto sabremos el ganador de un concurso de pintores realizado por la BBC. Sus trabajos serán también expuestos en el Ermitage.
-¿Qué otras exposiciones se han llevado a cabo dentro del proyecto 20/21? ¿Piensan contar también con españoles?
-Empezamos con «USA Today», arte estadounidense de hoy, después abrimos otra dedicada sólo a Chuck Close, también al pintor de San Petersburgo Timur Nóvikov, al fotógrafo Borís Smelov y ahora la que hemos traído de la Galería Saatchi. Estamos en conversaciones para mostrar la obra de Miguel Barceló en el Ermitage en forma de performance.
-En los últimos años no han cesado ustedes de ampliar, rehabilitar y mejorar el museo...
-En 2014, el Ermitage cumple 250 años. Con ese motivo, estamos acondicionando el edificio del almacén de nuestros fondos, de manera que puedan verse parte de los tesoros que allí se guardan y aumentar así el porcentaje de objetos expuestos. Ahora, lo que está a la vista apenas alcanza el 3% de los tres millones de obras que posee el museo. Deberíamos haber acabado este año la remodelación, pero la crisis aplazará el final de las obras a 2010. De aquí a 2014 deberá estar terminada también la restauración del ala oriental del Estado Mayor, el edificio situado frente al Ermitage. Ahí instalaremos las obras de los siglos XX y XXI. La primera fase, que servirá para acoger exposiciones itinerantes, esperamos tenerla acabada el año que viene.
-¿Qué opina sobre el proyecto de Gazprom de edificar la torre «Ojta» en pleno centro histórico de San Petersburgo?
-Estoy completamente en contra. He escrito cartas a diferentes responsables de alto nivel solicitando que impidan la obra. San Petersburgo necesita su centro financiero, pero no en el casco viejo. Con que se cambie el emplazamiento del rascacielos 3 kilómetros sería suficiente. Pero construirlo frente al palacio del Smolni es una decisión equivocada. Pese a la guerra y a la época soviética, San Petersburgo logró conservar su centro histórico. No vamos ahora a perderlo porque una corporación de gas quiera entrar en competición con las iglesias.

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