Tras un contencioso, polarizado y largo debate, la Cámara de Representantes aprobó el sábado por la noche la más profunda reforma sanitaria acometida por Estados Unidos en más de cuatro décadas. Avance que constituye una victoria inicial para el presidente Obama que ha convertido esta iniciativa -valorada en más de un billón de dólares durante diez años- en la máxima prioridad doméstica de su gobierno. No sin generar reproches de intervencionismo estatalista en un sistema sanitario hasta ahora dominado por seguros privados vinculados al puesto de trabajo que, pese a contar con algunos de los mejores médicos y hospitales del mundo, dejaba sin cobertura a más de 45 millones de americanos.
Como reflejo de las grandes divisiones políticas existentes sobre esta reforma -que en el fondo supone implantar unas nuevas reglas del juego para el equivalente a un sexto de la economía de Estados Unidos- el proyecto de ley fue respaldado en la Cámara Baja por un estrecho margen de 220 votos contra 215. Lo que supone la oposición de 39 diputados del Partido Demócrata y de todos los republicanos, con excepción de un solitario representante de Louisiana: Anh "Joseph" Cao, recién elegido y de origen vietnamita. Esta correlación de fuerzas en un sistema parlamentario sin disciplina de partido o listas cerradas ofrece una idea del complicado camino que todavía aguarda a esta reforma en el Senado federal, donde se requiere un consenso todavía más amplio de sesenta votos.
Casi desde la Gran Depresión, un sector del Partido Demócrata ha venido intentando colocar la sanidad entre las limitadas prestaciones sociales que el gobierno de Estados Unidos facilita a sus ciudadanos. Pero sin llegar en ningún caso a un sistema de cobertura pública universal como existe en otras economías avanzadas. La versión aprobada por la Cámara Baja aspira a ofrecer cobertura a 36 millones de personas adicionales para el año 2019. Lo que aún dejaría un 4% de la población sin seguro, en comparación con el 17 % actual.
La aprobación de la Cámara Baja, con sólo dos votos más de los requeridos, ha sido posible al final gracias a un compromiso sobre la cuestión especialmente explosiva del aborto. Bajo presión de un grupo de diputados demócratas conservadores y de entidades como la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, el texto final ha incorporado estrictas restricciones a la utilización de fondos públicos para financiar las interrupciones de embarazos no deseados.
El presidente Obama, que el sábado se desplazó a la sede del Congreso en Washington para solicitar en persona el respaldo a esta legislación, ha sido el primero en celebrar ese voto favorable que le ofrece un respiro a las presiones procedentes de su propio partido sobre prioridades de gobierno equivocadas. Obama ha agradecido "el duro trabajo de la Cámara Baja" y ha instado al Senado para que completa su versión cuanto antes. Declarándose absolutamente confiado en que "promulgaré una reforma integral del seguro de salud para finales de este año".
La versión aprobada por la Cámara de Representantes, tras descartar una minimalista alternativa presentada por los republicanos, contiene casi 2.000 páginas de texto bajo un título que la Casa Blanca ha traducido al español como "Ley del cuidado de salud costeable para Estados Unidos". Entre sus principales previsiones y profundas regulaciones figuran:
.- Como si la salud fuese un coche, se implanta la obligación de que los individuos y grandes empresas contraten seguros sanitarios. Con significativas penalizaciones para los que no cumplan con ese requisito.
.- Creación de una serie de subvenciones por valor de 600.000 millones de dólares para facilitar la adquisición de seguros médicos por parte de individuos y pequeños negocios.
.- Apertura del sistema público Medicaid para los más pobres a los trabajadores con ingresos menores al 150 por ciento por encima del umbral de pobreza: 16.245 dólares para individuos y 33.077 dólares para familias de cuatro.
.- Los seguros privados no podrán rechazar la cobertura de personas con enfermedades pre-existentes. Y tendrán que justificar los incrementos anuales en sus pólizas.
.- Organización de un mercado competitivo entre los seguros privados para facilitar la cobertura de personas que no disponen de seguro a través de su trabajo.
.- Dentro de todas las opciones disponibles se aspira a ofrecer un plan público.
.- Diversas fuentes de financiación, desde supuestos ahorros multimillonarios hasta un recargo en los impuestos de aquellos contribuyentes que ganen más de medio millón de dólares al año.