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Los ministros de Economía y Hacienda del G-20 acordaron ayer mantener los estímulos que cada país ha puesto en marcha hasta que la salida de la crisis esté «asegurada». No hubo acuerdo, en cambio, sobre la idea lanzada por el primer ministro británico, Gordon Brown, de introducir una tasa global sobre las transacciones financieras internacionales, con el fin de generar un fondo que permita afrontar posibles crisis futuras. La iniciativa, elevada al Fondo Monetario Internacional (FMI) para su estudio, contó ya de entrada con el explícito rechazo de Estados Unidos y de Brasil, entre otros.
La intervención de Brown, anfitrión de la reunión en St. Andrews, en Escocia, pilló por sorpresa a las distintas delegaciones, integradas también por los gobernadores de los respectivos bancos nacionales. El Reino Unido siempre se había negado a algo similar porque ello podría dañar los intereses de la City de Londres. Lo que el «premier» denominó como «contrato social» podría también revestir la forma de un fondo especial, un seguro de cobertura bancario o una reserva de capital de las instituciones. El «premier» reconoció «enormes y difíciles problemas prácticos y técnicos» sobre su propuesta.
El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, respondió indicando que no está «preparado» para secundar una iniciativa de este tipo, y defendió el modelo que aplica su país de responsabilizar directamente a las entidades bancarias de cualquier grave lesión que sufran los intereses de contribuyentes y ahorradores.
El comunicado final de la reunión constató que la recuperación económica es aún «irregular y sigue dependiendo de la política de apoyos». «Acordamos mantener los estímulos hasta que la recuperación esté asegurada», indicaron los ministros de Economía y Hacienda, «especialmente preocupados» por el elevado desempleo que sigue habiendo incluso en países que ya dan señales de estar saliendo de la crisis.
Con ello, el G-20 descartó de momento comenzar a considerar ya medidas para acelerar el crecimiento, como planteaban países como EE.UU., Alemania y Japón, con diversos indicadores que muestran saliendo ya de la crisis. Pero el Reino Unido, por detrás en sus expectativas, presionó en la llamada a mantener los estímulos.
En la clausura del encuentro del G-20, el ministro del Tesoro británico, Alistair Darling, señaló que si bien la situación económica ha mejorado, la crisis no está superada. «No podemos confiarnos hasta que la recuperación global sea sostenible y duradera. Una vez que hemos llegado hasta aquí, debemos coordinar nuestros planes para la recuperación, justo como coordinamos nuestra respuesta a la recesión», declaró.
No hubo unanimidad, en cambio, en relación a las cuestiones financieras vinculadas al cambio climático, dadas las divergencias sobre el foro en el que deben discutirse. Los debates no entraron a tratar el asunto en profundidad y se dejaron para el marco de la cumbre de Copenhague del próximo mes.
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