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La RDA, acuciada por la deriva del régimen y la necesidad de buscar ayuda en Occidente, tomó decisiones que, lejos de su intención, acabaron por derribar el sistema comunista
«Esta noche he abierto el Muro»
Jaeger abrió la frontera entre ambas alemanias. "Estoy contento de que solo corrió sudor frío y no sangre"./ Efe
Publicado Sábado , 07-11-09 a las 21 : 27
Cuando Harald Jäger se ve obligado a recordar la noche que marcó el fin de la división de Europa y de la Guerra Fría, admite que sintió una rara mezcla de alegría y tristeza al contemplar cómo una multitud cruzaba el paso fronterizo de la calle Bornholmerstr, en aquella época una fortaleza casi inexpugnable para la gente que vivía en el sector oriental de Berlín.
«Cuando regresé a casa me sentía satisfecho porque el Muro se abrió sin derramamiento de sangre», dijo el ex oficial de la Stasi que el 9 de noviembre de 1989 tuvo el raro honor de ser el primer responsable de un paso fronterizo que abrió las barreras que dividían la ciudad. «Pero esa noche también sentí tristeza porque me di cuenta de que mis compatriotas habían decidido marcharse. Le dije a mi mujer: 'He abierto el Muro'».
«Cenaba cuando se inició la rueda de prensa de Schabowsky y se me atragantó la comida cuando oí las dos palabras que cambiaron mi vida», recuerda. Después de escuchar 'Ab sofort' (De inmediato) pronunciadas por el portavoz del Comité Central, Jäger gritó: «¿Qué tonterías dice este hombre?».
Durante las siguientes tres horas, el oficial vio llenarse el paso de la Bornholmerstr de gente que exigía que se abrieran las barreras. «Creo que eran las 23.30 horas cuando tomé la decisión. Le dije a mi gente que levantaran las barreras. Cuando la multitud comenzó a cruzar la frontera me temblaban las rodillas. Esa noche me di cuenta que Alemania Oriental estaba condenada a desaparecer», cuenta.
Sin empleo
En vísperas del vigésimo aniversario de la caída del Muro, la prensa ha vuelto a recordar la gesta de Harald Jäger, pero él aún sigue siendo un apestado para las instituciones oficiales. «Trabajé durante veinticinco años para la Stasi y por eso tengo una mala reputación», mantiene el ex oficial de 66 años. «Pero no me importa. Ahora estoy satisfecho por haber abierto el Muro». Pero cuando las dos Alemanias se unieron, Jäger perdió su empleo.
Günter Schabowsky también se quedó sin su empleo de portavoz, cuando el Gobierno comunista de Egon Krenz fue obligado a renunciar. Aunque Schabowsky era un hombre público, se hizo famoso cuando dio a conocer durante una rueda de prensa en Berlín la ley aprobada en la tarde del 9 de noviembre. «Viajes privados hacia el extranjero pueden ser solicitados y serán autorizados a la mayor brevedad», señalaba el documento, que debía entrar en vigor a las cuatro de la madrugada del 10 de noviembre. «Dalo a conocer a la prensa», ordenó Egon Krenz a Schabowsky.
En la primera fila de la sala de prensa se había ubicado Peter Brinkmann, un periodista del 'Bild' que había sido advertido con dos días de antelación de que el Gobierno comunista preparaba medidas aperturistas. «Desean autorizar a la población, bajo ciertas condiciones, que pueda viajar al extranjero», le dijo un alto funcionario de Berlín Occidental el 7 de noviembre.
"Bien hecho, joven"
Durante más de cincuenta minutos, Schabowsky aburrió con detalles de la reunión del Comité Central, pero al final de su intervención, anunció que la ley permitía a los ciudadanos de la RDA en posesión de un pasaporte viajar. Pero cometió un error histórico: no leyó la segunda página del documento, donde se establecía que la medida entraba en vigor al día siguiente. El contenido del documento electrizó a Brinkmann, quien preguntó: «¿Cuándo entra en vigor?». Visiblemente irritado, el portavoz buscó entre sus papeles algún detalle que pudiera ayudarle a dar una respuesta. Al final, Schabowsky pronunció las dos palabras que sobresaltaron a Harald Jäger: «Ab sofort» (De inmediato).
Egon Krenz también creía que la forma de impedir que el comunismo se hundiera era abrir las fronteras con Occidente. Cuando Krenz recibió el borrador final de la ley no vaciló en presentarlo al Comité Central como un documento que reconciliaría a la población con el régimen. Pero el secretario general del Partido Comunista y sus colegas cometieron un error. Nadie vio la rueda de prensa de Schabowsky. «Todos nos fuimos a casa sin saber lo que había dicho», recordó durante un encuentro con la prensa.
¿Fue esta la razón por la cual Jäger decidió abrir el Muro sin haber recibido la autorización de sus superiores? «Es posible», admitió el ex oficial de la Stasi. «Esa noche hablé con el coronel Rudi Ziegenhorn, para recibir órdenes, pero siempre me dijo que había que respetar la ley. En realidad, nadie sabía lo que hacer y por eso tuve que actuar en solitario». Poco después de la medianoche, Jäger comunicó al coronel Ziegenhorn lo ocurrido. Al otro lado de la línea, el mando dijo: «Das ist gut, mein Junge» (Bien hecho, joven).
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