En teoría estaba dedicado a luchar contra la epidemia de traumáticos problemas de salud mental que sufren las tropas de EE.UU. sometidas desde el 11-S al sacrificio continuado de tres, cuatro y hasta cinco destinos de combate. Pero Nidal Malik Hassan, psiquiatra militar del «Army», se ha convertido en un cruel enemigo para sus compañeros de uniforme tras perpetrar el jueves por la tarde una ofensiva particular pero brutal en la base tejana de Fort Hood, que se ha saldado con trece muertos y casi una treintena de heridos.
Hospitalizado con respiración asistida, en contra de las informaciones iniciales sobre su fallecimiento, el comandante Hassan presenta cuatro heridas de bala. Fruto del enfrentamiento que mantuvo con una pareja de policías civiles encabezada por la sargento Kimberly Munley, a la que se ha empezado a describir como una heroína al resultar también herida en el esfuerzo por evitar que la desmoralizante tragedia de Texas fuese todavía mayor. Ya que el agresor disponía de una pistola, un arma semiautomática y abundante munición.
Las investigaciones, dirigidas por el FBI, se centran en aclarar el cómo y el porqué de la transformación del comandante Hassan en un enloquecido «rambo». Pesquisa que se ha extendido al interrogatorio de familiares y conocidos, el registro al milímetro de su apartamento en la localidad de Killeen, la incautación de material informático y el seguimiento de la pista a las armas no militares utilizadas en una matanza que según testigos fue perpetrada al grito en árabe de «Alá es grande».
Unas cuantas horas antes, el comandante vestido en una tradicional túnica árabe de color blanco fue grabado mientras desayunaba como muchos días en un 7-Eleven cercano a su destino. Y sus vecinos han confirmado que antes de su arranque de violencia, el hombre se dedicó a hacer limpieza en su apartamento, regalando pertenencias personales como muebles y copias del Corán. Además de compartir que iba a ser destinado pronto al extranjero.
Órdenes cuestionadas
Fuentes militares confirmaron ayer que el comandante había sido destinado a Afganistán, para ayudar en la asistencia médica al actual contingente de 68.000 tropas del Pentágono. Familiares han indicado que el comandante había rechazado ese destino y que incluso había solicitado la asistencia de abogados para cuestionar las órdenes de traslado que debía cumplir a finales de noviembre. Según su familia, el militar se había quejado en el pasado de sufrir una serie de acosos y tensiones laborales por su condición de musulmán. Y estaba dispuesto incluso a abandonar su carrera castrense.
En la actualidad, el psiquiatra militar -de 39 años y soltero- estaba destinado en el Centro Médico Darnall, que forma parte de la gigantes base militar de Fort Hood. Sus superiores inmediatos han negado la existencia de problemas desde su llegada este año a Texas. Puesto al que había sido trasladado procedente del gran hospital militar Walter Reed en Washington, donde había estudiado y trabajado durante ocho años pero sin ganarse positivas recomendaciones.
Nacido y criado en Virginia, este hijo de inmigrantes palestinos con fama de introvertido estaba considerado como un devoto musulmán. Antes de empezar su carrera en los servicios sanitarios del Ejército de Tierra, Hassan se graduó de bioquímica irónicamente por la Universidad Virginia Tech, escenario de una de los peores matanzas en masa de la historia de Estados Unidos perpetrada en el 2007 por un estudiante coreano.
En los últimos meses, el comandante Hassan habría llamado la atención policial al supuestamente colocar en internet bajo el nombre de usuario «NidalHasan» comentarios favorables al terrorismo islámico. Uno de esos comentarios comparaba a los integristas suicidas con pilotos kamikaze de Japón durante la Segunda Guerra Mundial: «Decir que ese soldado se suicidó es inapropiado. Es más apropiado decir que es un héroe valiente que sacrificó su vida por una causa noble».
Compañeros de trabajo en Washington han apuntado que el oficial había criticado públicamente las guerras de Irak y Afganistán, defendiendo la resistencia armada de musulmanes contra lo que calificaba como fuerzas agresoras. Además de no permitir nunca ser fotografiado en compañía de mujeres.