Sábado , 07-11-09
Su precio de 3,5 euros no parecía aguardar muchas sorpresas. De hecho, el inglés Morace Park hizo la adquisición en el portal de subastas de internet eBay más por hacerse con una de las típicas antiguas latas contenedoras de películas que por lo que pudiera haber en su interior. «Viejo filme», decía la oferta que aparecía en la web. Y Park, un coleccionista de antigüedades muy diversas y asidio de eBay, apretó el dedo, hizo click y pagó con su tarjeta de crédito; luego casi se olvidó de su aparente insustancial compra.
Ignoraba lo que aún tardía en descubrir: que la lata contenía una película desconocida de Charles Chaplin, no muy larga -alrededor de siete minutos-, pero cuyo precio está bien lejos de los 3,5 euros que pagó. Su valor podría acercarse a los 45.000 euros. Quien la había subastado, una persona aficionada a comprar y vender en internet, tampoco era consciente de lo que se desprendía.
Cuando el paquete llegó por correo, Park tardó un rato en abrirlo. Al hacerlo, apareció un filme que tenía por título «Charlie Chaplin in Zepped». Buscó en la web, pero no encontró ninguna película del genio del cine mudo con ese título. Un vecino, que había sido uno de los responsables de la Autoridad Británica para la Clasificación de Películas, le ayudó en las pesquisas.
La conclusión era que estaban ante una película que mezcla escenas de Chaplin, posiblemente restos de otros filmes, con imágenes de zepelines. Todo indica que se trata de un producto de Essanay, la primera gran compañía que tuvo en nómina a Chaplin, que deseaba sacar rendimiento de su antiguo contrato con el cómico.
«Comienza con tomas en vivo de Chaplin, y luego, como un escape en sueños, vemos el ataque de un zepelín. Y después se ve a Chaplin burlándose del zepelín, que entonces era un poderoso instrumento de terror», ha explicado Park al diario británico «The Guardian». Al feliz comprador, las secuencias de exuberante animación le recuerdan a momentos cómicos de Monty Python.
Esta temática ha ayudado a datar la película, rodada en película de nitrato de 35 milímetros. Se trataría de un producto de propaganda orientado a desactivar el miedo a posibles ataques aéreos alemanes, como los que habían tenido lugar en Gran Bretaña desde comienzos de 1915, en la Primera Guerra Mundial.
Otra pista definitiva es que aparece el nombre de la productora Essanay. Esta compañía firmó un contrato con Chaplin en diciembre de 1914. Con ella dirigió y protagonizó algunas de sus tempranas obras maestras, como «Charlot a la una de la madrugada», «Charlot músico ambulante» y «El vagabundo», que fijaría ya las características de su eterno personaje.
En 1917 cambió de productora y es posible que Essanay intentara sacar partido de escenas que se habían desechado en películas de esos dos años previos.
Según David Robinson, autor de libro «Chaplin: His Life and Art», Essanay intentó explotar el material de Chaplin que tenía, añadiendo dos rollos más a uno de sus filmes con el fin de alargar el corto, lo que originó un litigio entre el cineasta y esa compañía. Robinson sugiere que el filme ahora rescatado podría incluirse en esos propósitos comerciales de Essanay, al tiempo que los pleitos judiciales aconsejaron no exhibir «Charlie Chaplin in Zepped». Este título se llegó a clasificar para su pase en Egipto, cuando este país era un protectorado británico, pero al parecer eso no llegó a producirse.
Morace Park, su especialista vecino John Dyer, y el director cinematográfico Hammad Khan, que está haciendo un documental sobre el hallazgo, se encuentran en estos momentos en Los Ángeles. Allí están siguiendo con su investigación sobre el nuevo filme. Éste se pasará ahora a un soporte de más calidad, ya que la película de nitrato es especialmente frágil.

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