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En su conflictivo diálogo social, patronal y sindicatos han comenzado a encontrar de puertas adentro cierto consenso que permitiría desbloquear la negociación colectiva. Tal es así que los secretarios generales de CC.OO. y UGT, Ignacio Fernádez Toxo y Cándido Méndez, respectivamente, anunciaron ayer que, con toda probabilidad, firmarán la semana que viene o la siguiente un acuerdo con CEOE y Cepyme sobre los convenios de 2009, como paso previo para abordar «eventuales reformas» en el mercado laboral, siempre limitadas, ya que se niegan a negociar la revisión del Estatuto de los Trabajadores en aspectos como el despido.
Toxo y Méndez exigen que antes de abordar cualquier reforma han de resolverse los convenios de 2009 pendientes de renovación o aplicación por parte de las empresas. Esta cuestión puede quedar zanjada una vez que la Junta Directiva de la CEOE ratifique el próximo miércoles el principio de acuerdo alcanzado por patronal y sindicatos, por el que la patronal recomendará subidas salariales para 2009 de como máximo un 1%. Además CEOE instará a las empresas a que desbloqueen los convenios que a estas alturas del año todavía no están cerrados.
Una vez sellado el acuerdo sobre los convenios, empresarios y sindicatos afrontarán las negociaciones sobre la política salarial del siguiente trienio, 2010-2012. Un pacto en este punto dejaría el camino despejado para emprender el espinoso debate de la reforma laboral. El consenso en este ámbito es indispensable, ya que los sindicatos han insistido en que no solo contribuiría a generar un «marco de confianza y normalidad» para reanudar el «diálogo tripartito», sino que condicionan las futuras conversaciones sobre el mercado de trabajo a este pacto salarial. A este respecto, UGT y CC.OO. pretenden pactar incrementos de los sueldos de entre un 1% y un 2% y cláusulas de revisión salarial que garanticen que los trabajadores no pierden poder adquisitivo.
Moncloa recogió el envite lanzado por los sindicatos y mostró su disposición a «abrir un diálogo a tres», según apuntó Fernández de la Vega. Desplazados a un segundo plano durante las frustradas negociaciones, el Ejecutivo y los gobiernos regionales recuperan protagonismo perdido en el diálogo social. Los sindicatos de la comunidad de Castilla y León propondrán a la Junta establecer jornadas reducidas de trabajo. Esta medida estaría en consonancia con los cambios en el mercado de trabajo que pretende llevar a cabo el Ejecutivo y que, según avanzó a ABC el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, permirían compaginar trabajo a tiempo parcial con prestaciones por desempleo, en el caso en el que haya que ajustar plantillas.
Méndez y Toxo dejaron clara cuál iba a ser su postura en la futura reforma laboral. Se acepta dialogar sobre la mutuas de accidentes y enfermedades profesionales, pero nada de tocar el Estatuto de los Trabajadores. «La reforma laboral no ha de identificarse siempre con tocar el despido o los contratos», subrayó Toxo.
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