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Actualizado Viernes , 06-11-09 a las 14 : 39
Joaquín Fernández, natural de la parroquia de A Ramallosa, perteneciente al municipio pontevedrés de Nigrán es el segundo de los gallegos retenidos y llevados a tierra por los piratas que tomaron por la fuerza el pasado 2 de octubre el atunero «Alakrana». Fernández ejerce de espivotero (la persona que amarra la mercancía, sobre todo en temporal) en el barco y tiene 39 años. Su mujer, Belén Costa, denunció también ayer que su marido la llamó por la mañana y le dijo que tres compañeros iban a ser bajados del barco y le confesó que «estaba pasando por un momento muy duro». Belén y Joaquín tienen una hija de 12 años, y hasta conocer que era su marido uno de los rehenes, la esposa centraba sus críticas en el Gobierno: «Lo único que les importa es su culo», ha dicho en una entrevista concedida al «Faro de Vigo». Supo el dramático traslado de su esposo a tierras somalíes para ser usado como moneda de cambio por los dos piratas encarcelados en España anoche, por boca del secretario del Estado del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro.

Según ha comentado hoy Belén Costa, la madre de su marido, ha tenido que ser hospitalizada en un centro hospitalario de Vigo al sufrir una crisis de ansiedad.

Y es que la identidad de los tres marineros era una incógnita que el Gobierno se ha esforzado en preservar desde ayer por la mañana, pero el propio patrón del «Alakrana», Ricardo Blach, fue quien desveló a media tarde de ayer que los tripulantes desembarcados por uno de los jefes tribales del clan de los piratas eran un vasco y dos gallegos.

Defensa retardó hasta el extremo la comunicación con los familiaresDefensa retrasó ese momento de comunicación agónica a las familias de los tres marineros hasta anoche, que los piratas pretenden usar como moneda de cambio para forzar la excarcelación de los dos piratas encarcelados en España, «Abdu Willy» y Raageggesey, ha denunciado hoy Alberto Núñez Feijóo, en declaraciones a TVE. Sin embargo, este periódico tuvo conocimiento y publicó el nombre de Antonio Manuel Pérez, oriundo de Boiro (La Coruña) y de 34 años, dos horas antes. Éste y otros son los indicios que han llevado a las familias a denunciar la inacción y la falta de comunicación del Ejecutivo en este asunto, que ya se prolonga 36 días. «En este momento hay que negociar», ha manifestado el presidente de la Xunta.

Antonio Manuel Pérez era un electricista de Boiro, que no asistió al cumpleaños de su hija pequeña este mes de octubre porque dos piratas lo capturaron el pasado día 2 de octubre. Su mujer, Mónica Yáñez, confiaba en los primeros momentos de lo que parecía una captura eventual en que su cónyuge regresaría a tiempo para tirar de las orejas a la niña. En su caso, Martín Fragueiro, le comunicó a las 14.00 horas de ayer que su marido había sido llevado a tierra para ser entregado a las familias de «Abdu Willy» y Raageggesey. Y es que el nombre del «rapaz («muchacho») de Boiro fue el primero que supieron los 33 tripulantes que se quedaron a bordo del atunero, como le dijo otro de los gallegos, José Manuel Crujeiras (de Ribeira, en La Coruña) a su mujer Rosa, cuando conversaron, como todas las demás, a las 8.15 (hora española) de ayer. De momento, el aniversario de Antonio con su hija se está prolongando demasiado.
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