Actualizado
Lunes
, 08-03-10 a las 17
:
38
Mientras altos cargos de la política internacional se resguardaban en la Fira de Barcelona para debatir la que se nos echa encima, un grupo de ecologistas decidían echarse a las calles barcelonesas para difundir un mensaje que resultó ser de puro ingenio y mucho más calado. Cual compañía de teatro callejero, algunos cooperantes de Greenpeace emprendieron durante la pasada semana varias acciones de protesta contra el cambio climático. La más cinematográfica, la que simulaba una tormenta de viento, niebla, lluvia y efectos sonoros y visuales similares a rayos y truenos para recordar su responsabilidad a los gobiernos de los países desarrollados que están negociando el acuerdo para prevenir el cambio climático.
Previamente, el grupo de protestantes había cubierto, cual performance de Christo, dos de los emblemas de la ciudad, la estatua de Colón y la Sagrada Familia, con lemas en pos del medio ambiente. Definitivamente, unas acciones que resultaron mucho más mediáticas que la propia cumbre...


