La decisión de General Motors de no vender Opel ha supuesto un doble revés para la canciller alemana, Angela Merkel, que, además de haberse involucrado personalmente en la venta a Magna, recibió la noticia horas después de haber alabado la amistad germano-estadounidense en el Congreso.
El Gobierno alemán asegura que la noticia ha sido una sorpresa para todos, no sólo para Alemania sino también para otros países europeos con plantas de Opel, y que la decisión ha causado «desilusión» y hasta «ira» en Berlín.
Pero para los medios que han seguido con atención este largo y complejo proceso de venta no ha sido tanta sorpresa, puesto que en las últimas semanas ya había habido indicios de que General Motors podría decantarse por no vender finalmente su filial europea. El trasfondo de ese cambio de opinión lo constituía, además de una mejora de la situación económica del coloso estadounidense durante los últimos meses, el hecho de que en una carta de aclaración a la Comisión Europea el Gobierno alemán constatara que los avales de 4.500 millones de euros prometidos no estaban vinculados a un inversor concreto, informa Efe.


