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Toyota anuncia su retirada y sigue la estela de Honda y los neumáticos Bridgestone. La caída de ventas de coches y los números rojos, motivos de su salida. Era el mayor inversor en la F-1: 300 millones anuales, y un balance de 139 carreras y 0 triunfos
Japón desaparece de la Fórmula 1
Toyota, un bagaje exiguo
8 temporadas en la F-1 desde su debut en Australia en 2002.

139 carreras, tres «poles», 13 podios, tres vueltas rápidas. Ningún triunfo.

278,5 puntos a una media de 2 puntos por carrera y 34,81 por temporada.

9 pilotos Trulli (90 G.P.), Ralf Schumacher (53), Panis (33), Glock (32), Da Matta (28), Salo (17), McNish (16), Zonta (5) y Kobayashi (2).

Mejores resultados Cinco segundos puestos (tres Trulli, dos Glock), cuarto en el Mundial de marcas (2005) y sexto en el de pilotos (04 —Trulli— y 05 —Ralf—).
«Condiciones económicas difíciles». Bajo este epígrafe, el mayor fabricante y vendedor de coches de la Tierra anunció ayer su salida de la Fórmula 1. Toyota se va, inmerso en un mundo de números rojos y caída de ingresos, como antes lo hicieron otras multinacionales de Japón.

Honda se marchó al principio de temporada, mientras había desarrollado el fabuloso Brawn campeón del mundo, y el gigante de los neumáticos Bridgestone cogió el mismo camino el martes. Todos argumentan las mismas razones: no venden y, en consecuencia, suprimen su mayor soporte publicitario.
Toyota ingresó en la F-1 en 2002 como puente para mejorar su imagen de marca en Europa y fomentar las ventas de sus coches. Para ello destinó una inversión salvaje en la Fórmula 1, que llevó a Briatore a pronunciar aquella sentencia: «Si hablamos de dinero, Toyota tendría que ganar el Mundial todos los años».
La escudería japonesa tenía fama en el «paddock» de gastar a espuertas. Más de 300 millones anuales, más que Ferrari o McLaren, y sueldos galácticos a pilotos sin mayor pedigrí, como Ralf Schumacher (20 millones) o Jarno Trulli (12). Instaló su cuartel general en Colonia (Alemania), lejos del centro de influencia en Inglaterra y, ante la falta de resultados, intentó fichar a Fernando Alonso hace dos temporadas.
El español desestimó el cheque en blanco que sus asesores dicen le ofrecieron y Toyota bajó el pistón. En las dos últimas campañas, ni Trulli ni Glock recibieron salarios mágicos y el equipo redujo sus inversiones.
La inyección económica nunca estuvo a la altura de los resultados. En ocho temporadas y 139 grandes premios, Toyota nunca consiguió una victoria y sí un carro de segundos puestos (5). Los trece podios y las tres «poles» representan una exigua conquista para una escudería que tiene una media pobre (2 puntos por carrera). El quinto puesto de este año en el Mundial de constructores no ha contentado al consejo de administración de la compañía, que ayer se despidió dando las gracias a todo el mundo. Toyota, propietaria del circuito de Fuji, ya se despojó de este gran premio a principios de año por falta de rentabilidad.
La Fórmula 1 se queda ahora con doce escuderías tras la retirada de BMW y Toyota. A saber, Ferrari, McLaren, Renault, Brawn, Red Bull, Williams, Toro Rosso, Force India y los nuevos Campos Meta, USF1, Manor y Lotus. La plaza de Toyota podría ser para Sauber. Japón pierde a todos sus representantes en la Fórmula 1. Y casi, a sus empresas en el motor. Subaru y Suzuki se fueron del Mundial de Rallys, Kawasaki, de las motos, y Toyota, Honda y Bridgestone dejan la Fórmula 1.
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