El entorno de Aguirre justifica la ausencia de la presidenta madrileña en el Comité Ejecutivo Nacional del PP. No se fiaba de Génova. El ejemplo, dicen, es que Cobo «se ha ratificado en lugar de rectificar»

Esperanza Aguirre, junto a Julia Laffranque y Philippe Boillat, durante la entrega del Premio Justicia en el Mundo /EFE
Dos frases. Sólo eso le bastó ayer a Aguirre para volver a poner en un brete a Rajoy. La presidenta de la Comunidad de Madrid dio plantón a la plana mayor del PP para inaugurar una escuela infantil en Majadahonda y un polideportivo en Leganés. Fue en su primera visita cuando avanzó que no pensaba acudir al comité ejecutivo nacional de Génova: «Así podrán abordar el caso Cobo con tranquilidad y mayor libertad».
Desde ese momento, los cimientos de la sede del PP comenzaban a temblar otra vez. Horas más tarde lanzaba su segundo recado: «Me parece muy lamentable que se coloque a la víctima o agredida -que soy yo- al mismo nivel que el agresor». Más claro, agua.
La presidenta está «harta y dolida», según apuntan desde su entorno. Una semana después de la polémica entrevista de Cobo nadie -o casi nadie- ha salido en su defensa. «Sólo Alicia Sánchez Camacho, desde Barcelona, se ha manifestado de su parte. Los demás, callados», afirman. La rabieta fue en aumento a lo largo del día de ayer cuando comprobó que, en la cita de Génova, la mano derecha de Alberto Ruiz-Gallardón nunca hizo amago de pedir perdón. «Se ha ratificado en lugar de rectificar», se lamentaban.
«Tibia» actuación
Dolida también está con la «tibia» actuación de su consejero Güemes que no mostró la dureza esperada en este tipo de situaciones.
Pero Aguirre ya se olía la película de la mañana. Intuía una nueva reacción virulenta del vicealcalde de Madrid y, de nuevo, una mirada para otro lado de los barones populares. «Era una encerrona, por eso no hemos ido», señalan desde la Puerta del Sol. Este mensaje contrasta con sus primeras palabras de la mañana en las que decía que iba a dejar que en Génova se hablara «con tranquilidad».
En Madrid critican que tanto Cobo como Gallardón «se escuden» en Rajoy para atacar a la presidenta. «En la sucesión de Caja Madrid -dicen- ha sido ella la que ha cedido y la que más lealtad ha mostrado, porque fue Aguirre la primera que propuso a Rato ante Rajoy».
Tampoco entienden que Génova amenace veladamente con una gestora: «¿Por qué? Si no hay partido más unido y fuerte que el PP de Madrid». Todo esto echa por tierra el deseo de Rajoy de zanjar la polémica. El presidente del PP quería abrir una nueva era en este «supermartes». Tendrá que esperar. La decisión que se adopte hoy sobre el futuro de Cobo puede marcar el final o la continuación de las hostilidades. En Sol, dicen, no quieren más guerras. «El PSOE debe estar frotándose las manos».


