La joven democracia afgana parece hoy un sistema agotado y exhausto tras haber superado un «turbulento» proceso electoral, tal y como lo definió Barack Obama en su mensaje de felicitación a Hamid Karzai. A partir de ahora, se advierten muchas complicaciones para el nuevo gobierno de un líder pastún poco valorado por sus ciudadanos y que tendrá que trabajar duro para recuperar la confianza de la comunidad internacional.
ABDULÁ ABDULÁ: Oposición o pacto
A diferencia de los comicios de 2004, en esta ocasión Afganistán sí cuenta con una oposición política a Karzai. Con más de un 30% de los votos, Abdulá Abdulá ha declarado ilegítimo al actual presidente porque su poder no proviene de las urnas. Sin embargo, el ex ministro de Exteriores deja abierta una puerta para el diálogo y por tanto sigue existiendo la esperanza de un pacto entre ambos líderes. Un pacto en el que el gran problema lo forman la enemistad personal y los compromisos adquiridos por los dos políticos con los hombres fuertes de sus candidaturas.
PARLAMENTARIAS 2010: No repetir los errores
Los afganos acudirán de nuevo a las urnas la próxima primavera para elegir un nuevo parlamento. Todos esperan que la experiencia de agosto sirva para no caer en los mismos errores y poder realizar proceso digno y creíble.
TALIBANES: «Nuevo acercamiento»
Ocho años después del inicio de la guerra, la vía exclusivamente militar no puede solucionar el conflicto. La doctrina McChrystal habla de un «nuevo acercamiento» y de ganarse el «corazón de los afganos», pero también del diálogo con los elementos de la insurgencia susceptibles de cambiar de bando, de la misma forma que se hizo en Irak con el «Despertar suní». «Llamamos a nuestros hermanos talibanes a volver a casa», destacó Karzai, que en numerosas ocasiones ha planteado este punto, sin éxito, como uno de los pilares de la reconciliación nacional. El papel de las instituciones afganas como interlocutor resulta clave para el éxito de estos contactos.
CORRUPCIÓN: Por todo el sistema
«Lucharemos por todos los medios posibles para erradicar la corrupción», adelantó Karzai. Afganistán se ha convertido en una especie de agujero negro que absorbe insaciable el dinero que llega de la comunidad internacional. Desde las más altas instancias, hasta el Policía de a pie, la corrupción se ha extendido por todo el sistema. El propio hermano de Hamid Karzai, Ahmed Wali, está en el centro de todas las miradas por su presunta implicación en negocios de narcotráfico, la empresa más próspera en este Afganistán del siglo XXI.
«SEÑORES DE LA GUERRA»: Polémica amnistía
Los planes de cambio del nuevo Premio de la Paz pasarán por las manos de los grandes «señores de la guerra» que respaldan a Karzai. En su primera rueda de prensa, Qasim Fahim y Karim Jalili acompañaron al presidente. Son dos de los nombres de una larga lista que aún sigue haciendo temblar a los afganos. Una polémica ley de amnistía impide juzgarles, pero muchos organismos denuncian que no habrá legitimidad, ni apoyo popular si sigan en el poder.


