| Rubin Kazan | Barcelona |
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Rubin Kazan: Ryzhikov; Salukvadze, Ansaldi, Sharonov, César Navas; Noboa, Semak, Ryazantsev, Kaleshin; Karadeniz (Bukharov, min. 62) y Domínguez.
FC Barcelona: Valdés; Alves, Abidal, Puyol, Piqué; Touré, Keita (Henry, min. 83), Xavi; Iniesta, Messi e Ibrahimovic.
Arbitro: Konrad Plautz (AUT). Amonestó a Semak (min. 73) y Ryzikov (min. 89) por parte del Rubin Kazan; y a Puyol (min. 75) por parte del FC Barcelona.
Estadio: Centralniy
Cerca de la tundra, el Barcelona sufrió por una cuestión de organización. El Rubin Kazan expuso que su victoria en el Camp Nou no tuvo nada de casual. Jugó como entonces, solidario, aguerrido, perfectamente organizado. Y con eso le alcanzó para confundir a un Barcelona que jugó con jerarquía, pero que no entendió que el partido necesitaba un cambio de velocidad. El grupo F se aprieta.
Puyol y Dani Alves aparecieron en manga corta en el estadio Centralniy de Kazan a varios grados bajo cero. Un gesto machote que desmiente una de las habituales memeces que circundan al fútbol. Rusia y frío son sinónimos igual que los partidos duran noventa minutos o el fútbol es así, una larga lista en el mundo de los tópicos. Tendrían frío los jugadores, claro, pero bien pertrechados en equipaciones último grito de un deporte multimillonario y superprofesional, fueron capaces de sobreponerse a un termómetro. Como siempre que van a Rusia.
Más influencia en el juego del Barça tuvo la hierba alta, esos brotes verdes a la altura de los tobillos que penalizaron su juego, su determinación para dar velocidad al balón, para llegar pronto al marco rival a base de combinaciones y un enemigo en persecución de sombras. Consciente de que la clasificación está en el alero, el Barça se empleó a la faena con ímpetu y categoría.
Pero se encontró a un equipo organizado, que se movía como un acordeón, todas sus piezas ensambladas al compás del balón. Al mismo son que el Barça, pero al revés. Si en el equipo de Guardiola todos atacan, en el Rubin todos defienden como un solo hombre.
El Barça buscó y buscó, pero frente a Xavi siempre había un enjambre de piernas, ante Messi una colonia de codos, y ante Iniesta una sucesión de borceguíes. Siempre había varios jugadores tártaros atentos al balón. El Barça tuvo muchos problemas para desatascar el juego y a Ibrahimovic le costó un mundo tirar desmarques y ofrecer una solución a sus compañeros. Es demasiado estático ante defensas cerradas y bien organizadas como la de ayer. Y si además no puede imponer su físico, menos recursos para su equipo. El Barça sujetó el balón, gobernó la posesión y su insistencia fue apabullante, pero salvo el tiro de Ibrahimovic al palo (m. 5), una vaselina de Xavi y un tiro de Iniesta al muñeco, no tuvo mucho más. Y el Rubin siempre amenazaba a la contra.
El partido no derivó hacia otros lares porque el Rubin así lo decretó. Una defensa estilo Numancia, más intensa con el paso de los minutos, terminó por confundir al Barça. Los rusos tenían oxígeno para eso y para salir al contragolpe. Valdés las pasó canutas en un par de lances. El balón no entró, aunque tampoco en el marco de Ryzhikov. Su equipo le protegió como nunca.






