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Martes , 03-11-09
EL Partido Popular encadenó ayer una serie de movimientos para desactivar los focos de conflictos internos desatados en las últimas semanas. Gracias a las decisiones de Francisco Camps, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, el PP recuperó en unas horas buena parte de la serenidad perdida, permitiendo a esta formación empezar de nuevo a centrarse en la atención que debe prestar a su labor de oposición. La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas del mes de octubre, hecha pública ayer, refuerza el valor político de los pasos dados por esos dirigentes populares. La brecha con el PSOE se amplía a 3,4 puntos porcentuales y, lo que es más importante, el PP gana a los socialistas en intención directa de voto, lo que revela que la reacción espontánea de los encuestados, sin «cocina» ni interpretaciones, empieza a ver a los populares como la alternativa necesaria para remontar la crisis económica. La encuesta se hizo entre los días 7 y 14 de octubre, antes del punto álgido de las disputas internas del PP, pero cuando ya era conocido el «caso Gürtel». Por tanto, no justifica en absoluto la euforia de quienes pudieran creer que es una diferencia insalvable, pero tampoco el menosprecio de quienes piensan que esos más de tres puntos pueden desaparecer absorbidos por los últimos enfrentamientos internos de los populares. La crisis económica es un factor mucho más determinante y estructural en la decantación del voto.
Aun así, la encuesta del CIS es un llamamiento al PP para que vuelva a trabajar en sus responsabilidades como oposición, sin descapitalizar el apoyo ciudadano que está recabando con disensiones endogámicas que resultan inexplicables para la mayoría de los ciudadanos, especialmente para los votantes y simpatizantes de este partido. No hay excusa para que la dirección del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, y sus líderes territoriales no aprovechen los gestos claros de apaciguamiento hechos en Madrid y Valencia para relanzar la imagen del partido. El vicepresidente del Gobierno madrileño retiró su candidatura a la presidencia de Caja Madrid y dio su apoyo público a Rodrigo Rato. El alcalde de la capital está dispuesto a desbloquear el proceso electoral de esta entidad financiera y retirar su recurso judicial contra la normativa autonómica. Y Francisco Camps consolidó los efectos de la dimisión de Ricardo Costa con nombramientos en la cúpula de su partido y en el Ejecutivo de la Comunidad Valenciana. Todos estos movimientos fortalecen al PP, quitan argumentos al PSOE y apuntalan a Mariano Rajoy, cuya intervención hoy, en el Comité Ejecutivo convocado con carácter extraordinario, podría suponer ese punto de inflexión que demandan electores y militantes.
Este saneamiento urgente emprendido por el PP, gracias a la recapacitación -inducida o voluntaria, tanto da- de los dirigentes directamente señalados por los conflictos internos, debe completarse con el esfuerzo de los populares para vencer, antes de que comience el período de elecciones, las resistencias de aquellos sectores sociales que aún lo ven como un partido «antipático». Los datos del desempleo en octubre pondrán la realidad en sus verdaderas coordenadas, y son las mismas en las que el PP debe situar su mensaje de alternativa a un gobierno desbordado por los acontecimientos e incapaz de dirigir la recuperación de España.
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