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El Reino Unido se debate entre obligar a todo ciudadano a que decida de antemano si donará órganos cuando muera o aplicar directamente la presunción de consentimiento, según las propuestas defendidas por diferentes organismos médicos, en medio de la indecisión del Gobierno sobre la materia.
Una encuesta indica que al 45% de los británicos les gustaría ser donantes, pero no han dado el paso de registrar su nombre. De acuerdo con los datos oficiales, mil muertes al año serían evitables en el país si hubiera suficientes órganos.
El primer ministro, Gordon Brown, puso en su día el ejemplo de España como país con un alto índice de donaciones y sugirió la idea de implantar también la presunción de consentimiento, por la cual toda persona se convierte en donante salvo que de modo expreso diga lo contrario. El Gobierno tuvo que enfriar la iniciativa ante reticencias de la opinión pública.
Ahora el Real Colegio de Médicos ha lanzado una campaña con otro planteamiento: obligar a los ciudadanos a que se enfrenten a la decisión y tengan que elegir si donarán o no sus órganos. La agencia del Gobierno ocupada en promover las donaciones había descartado esta opción, denominada «elección por mandato», pero el Colegio de Médicos quiere superar las críticas de que se trata de una coacción añadiendo una tercera pregunta: además de sí o no, se podría optar por dejar que la decisión quede para el momento de la muerte en manos de los familiares.
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