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Rajoy alertará hoy en la ejecutiva de que no está dispuesto a tolerar nuevas rebeldías
Aguirre, que ayer inauguró un centro de salud en Coslada, sujeta la «alcachofa» de un periodista | EFE
«Propuestas para el cambio», lema de la Convención
En mitad del caos de las últimas semanas, el PP ha seguido trabajando en la preparación de la convención que celebrará los días 13, 14 y 15 en Barcelona. Bajo el lema «Propuestas para el cambio», el PP quiere abordar cuestiones de calado como la reforma del mercado laboral, la política energética o el futuro educativo del país. Otra cosa es que consiga transmitir sus mensajes a través del ruido interno, ya más amortiguado, al que Rajoy quiere poner fin hoy en la reunión de la ejecutiva nacional.

Con poca intervención en plenario, la convención se articulará a través de mesas de debate y de foros en los que intervendrán expertos e incluso ciudadanos anónimos que contarán su experiencia personal ante circunstancias como el desempleo.

Además, la ejecutiva de hoy también conocerá de la celebración, el 12 de diciembre, del congreso fundacional del PP navarro, que elegirá a Santiago Cervera presidente.
No hubo un nuevo lunes negro para Mariano Rajoy. La semana decisiva en la que pretende encauzar a su partido no arrancó con malas noticias para el líder de la oposición, muy al contrario. A tenor de los acontecimientos de ayer se puede decir que hasta le fue bien. Ha conseguido despejar el horizonte de Caja Madrid con su candidato, Rodrigo Rato, encumbrado a la máxima responsabilidad, y Francisco Camps le ha buscado un sustituto a Ricardo Costa. Además, el CIS ha venido a echarle una mano, aún a sabiendas de que para muchos de los suyos nunca son suficientes las distancias con el PSOE que marcan los sondeos sobre intención de voto.
En este escenario afrontará la decisiva reunión de su comité ejecutivo en donde dispondrá de más margen de maniobra que el que se auguraba apenas hace unos días, tras unas semanas de infarto en las que parecía que el PP había entrado en un proceso de descomposición interna.
«Ya está bien»
Rajoy «no intentará herir a nadie durante su intervención», indicaron a ABC fuentes próximas al presidente popular, pero sí intentará dejar claro que todo tipo de rebeldía o insubordinación será atajada de inmediato con el objeto de que el partido «se centre en derrotar al PSOE». El eje de su mensaje será «ya está bien», expresión lo suficientemente tajante como para que todos los miembros de la ejecutiva tomen nota.
«No más luchas internas ni personalismos», el partido debe ponerse a trabajar en «aprovechar las opotunidades, como lo demuestra el último sondeo del CIS», que le sitúa a 3,3 puntos de ventaja de los socialistas, según insistieron los mismos medios consultados conocedores del contenido del discurso.
Además, Rajoy no estará solo. Esta vez desde Génova se ha movilizado a los «marianistas» y a las «baronías» para que tomen la palabra en la reunión de la ejecutiva y digan de viva voz, delante de los principales compañeros de partido, que no soportan más las luchas intestinas en Madrid, entre otras cosas, por el efecto arrastre que pueden tener de cara a las elecciones autonómicas del año 2011.
Rajoy también exhortará a los «díscolos» a que hablen dentro de los órganos del partido y asuman con disciplina y lealtad las decisiones internas, la autoridad y la cadena de mando. Allí estarán, escuchando sus palabras, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, y el vicealcalde madrileño, Manuel Cobo, por citar a algunos de los protagonistas de los últimos conflictos. Que tomen o no la palabra, depende de ellos, aunque es indudable que hay gran expectación.
Presencia de Camps
Además, contra la que viene siendo su costumbre habitual, también acudirá hoy a la reunión de la ejecutiva el presidente de la Comunidad valenciana, Francisco Camps, y con él el vicepresidente de la misma, Vicente Rambla, sobre los que también recaerán algunos de los reproches de su jefe de filas, aunque desde Génova se dé un carácter muy distinto a la crisis de una y otra Comunidad.
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, como es preceptivo, tomará la palabra para dar cuenta de las principales decisiones de la dirección nacional en el último mes, entre ellas, la suspensión de militancia de Ricardo Costa y la apertura de la causa sancionadora contra Manuel Cobo, pero aunque ha sido la persona que ha llevado todo el peso del proceso interno, su informe será más técnico que político. Fue el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, el que abrió la jornada de ayer enarbolando la bandera blanca de la paz cuando al filo de las diez y cuarto de la mañana se despachó con unas declaraciones a Europa Press en las que expresaba su apoyo personal a Rodrigo Rato para Caja Madrid.
También defendió, en tono autoreivindicativo, que su labor «no ha sido otra que articular un gran acuerdo de estabilidad entre todos los sectores en Caja Madrid en beneficio de la misma y del papel que dicha entidad debe jugar en la Comunidad de Madrid y en España». Con sus palabras, el «número dos» de Esperanza Aguirre oficializaba que quedaba fuera de la pugna. Después vinieron unas declaraciones de la presidenta regional respaldando la candidatura de Rato así como a su número dos y a las 14 horas era el entorno del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, el que anunciaba su disponibilidad a retirar el recurso contra la Comunidad para facilitar la elección de Rodrigo Rato. Génova conseguía así, desbloquear la elección de Rato antes de tomar decisiones disciplinarias sobre Cobo, para que no se relacionara una cosa con otra.
Poco más tarde, a las once menos cuarto, se conocía que Camps ya había encontrado sustituto para Ricardo Costa en la secretaría general del PPCV, sin más interinidades.
La planta séptima vivió, al fin, una jornada tranquila.
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