O se excusa y se va a una sanción leve, un apercibimiento verbal o escrito, o no hace ningún gesto y se procede a aplicar «rigurosamente los estatutos» con una sanción más dura que la prevista en un principio. Y es que en la última semana la posición sobre el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, «se ha endurecido», admiten fuentes de Génova aunque la «número dos» popular, María Dolores de Cospedal, dijera recientemente que lo de Cobo era menos grave que la actitud del ya ex secretario general del PPCV Ricardo Costa.
De lo que haga hoy el «número dos» de Alberto Ruiz-Gallardón durante la reunión de la ejecutiva nacional del PP depende la dureza de la sanción que le pueda poner el Comité Nacional de Derechos y de Garantías, ante el que comparece mañana miércoles. Es la «china» que queda en el zapato tras la concatenación de crisis a las que ha tenido que atender Génova, que ayer comenzaba a vislumbrar el final del túnel.
Cobo no aclaró a Génova en la tarde de ayer qué es lo que va a hacer hoy. Es más, las señales que llegaban a la planta séptima del cuartel general de los populares no eran muy tranquilizadoras y se confía en que sea Gallardón, de vuelta anoche de un viaje a Jerusalén el que le haga entrar en razón. Sin embargo, Génova «no se ha vuelto loca con este asunto. Lo ideal es que excusase, pero no le hemos rogado que lo haga».
Con el asunto de Caja Madrid y de Valencia en vías de solución, la dirección nacional se siente lo suficientemente fuerte como para no andar haciendo más concesiones, sobre todo habida cuenta de que se pretende transmitir un mensaje de mayor dureza.
Desde la alcaldía admiten que «lo lógico» es que el vicealcalde haga uso del turno de palabra, entre otras cosas, por haber sido el detonante del último enfrentamiento con la Comunidad de Madrid y la dirección regional del partido después de unas incendiarias declaraciones que el entorno de Aguirre considera insultantes. Una vez que la presidenta de la Comunidad ha respaldado la candidatura de Rato para Caja Madrid, ahora se espera un gesto del entorno del alcalde. «Que se disculpe redundará en su beneficio», comentan las fuentes consultadas por ABC.
Suspensión de militancia
Del apercibimiento verbal o escrito se ha pasado a la posible suspensión de militancia, eso sí, temporal, y cómo mínimo de un mes, muy distinta de la cautelar que ha señalado casi a Ricardo Costa la puerta de salida del partido. La inhabilitación, que también contemplan los estatutos del PP, es más difícil de modular, puesto que jurídicamente no está muy clara si se trata de una suspensión de los órganos del partido -Cobo es miembro de la ejecutiva nacional y nato de la dirección del PP de Madrid- o de sus cargos públicos, lo que constituiría un misil en la línea de flotación del alcalde de Madrid si tuviera que prescindir de su «número dos» aunque fuera por poco tiempo. La dirección del partido aspira a que Cobo hable con el alcalde y entre en razones. Gallardón se mantuvo en contacto ayer con su jefe de filas, Mariano Rajoy, con quien trató la manera de desbloquear esta cuestión.
Mientras tanto, a Cospedal no le temblará el pulso a la hora de aplicar los Estatutos, advierten desde la sede nacional del partido.



