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Imagen capturada de la televisión del momento en el que el psiquiatra, José Diego Yllanes, de 27 años presta declaración en el Palacio de Justicia de Navarra /EFE
Actualizado Martes , 03-11-09 a las 18 : 26
El procesado por el asesinato de Nagore Laffage, José Diego Yllanes, afirmó hoy que "no quise hacerlo pero la maté" y señaló, en su relato hoy en el juicio, que recuerda estar encima de la víctima "apretándole el cuello" y que la joven quedó muerta. La declaración de Yllanes centró esta mañana la segunda jornada de la vista oral por el juicio por el asesinato de Nagore Laffage en los Sanfermines de 2008, una declaración que se prolongó durante casi tres horas. En un actitud sumisa y cabizbajo, sin llegar a emocionarse, el procesado manifestó que iba a "decir la verdad".
"Asumo que hay un resultado y que voy a pagar por ello", dijo. Señaló que a un psiquiatra, profesión que ejercía, se le presupone "tranquilidad" en situaciones difíciles y que lo que ocurrió la mañana de los hechos fue precisamente "lo contrario", "se sale de lo normal y de lo que cabía esperar". Yllanes señaló que como persona tiene "fallos" y pidió perdón. "Me avergüenzo de mí mismo", apuntó y puso a disposición de la familia de Laffage todo lo que tiene aunque "sé que una vida no se paga con dinero".
El acusado, que incurrió en varias contradicciones a lo largo de su intervención, respondió en primer lugar a las preguntas del Ministerio Fiscal y señaló que no conocía ni a Nagore Laffage ni a sus amigas y que no recuerda el trayecto hacia su casa por la avenida Pío XII, debido a la ingesta de alcohol. Preguntado por cuánto bebió la noche del 6 de julio, el procesado señaló que pudo ser una cachi de cerveza, más de un cubata de ron y algún chupito de tequila, hasta algo más de las 4 de la madrugada. Negó que tomara drogas. "Que yo sepa no", apostilló. No obstante, la defensa señaló que en los análisis sale positivo el consumo de anfetaminas. Insistió en que "jamás" las ha tomado conscientemente.
Sus recuerdos al lado de Laffage, expuso, comienzan de forma puntual llegando a su domicilio en Sancho Ramírez, "tengo una imagen pero no estoy seguro". "He intentado comprender lo que pasó, sufro mucho por este tema", dijo, y expuso que supone que iban en "actitud cariñosa" pero que apenas tiene en mente lo que ocurrió. "Tengo recuerdo de haber empezado una relación muy fogosa", dijo. Yllanes sí señaló que le rompió la ropa interior y que tiene recuerdo de que la joven le pidió parar. "No recuerdo su voz diciéndolo pero sí que lo dijo, le estaba resultando violenta la relación", para añadir que el contacto era "muy apasionado".
"Tengo entonces un recuerdo muy marcado, como un cambio de dirección de la situación, que no estábamos a lo que íbamos", expuso y reiteró que no recuerda golpearla ni querer seguir con la relación. Según indicó, tuvo la sensación de que todo ocurrió en muy poco espacio de tiempo. "Cuando sé que es un periodo de tiempo tan prolongado no soy capaz ni de recordar ni de suponer qué ha podido pasar en este periodo de tiempo", añadió.
Preguntado por qué no dejó irse a la joven del piso, Yllanes señaló que "quizás quería acabar las cosas con cordialidad". "Parecía que no nos entendíamos, que no estábamos en la misma sintonía", dijo. "No me gusta irme enfadado con nadie, ni dejarme de hablar, quería arreglarlo, una relación cordial", para señalar, en respuesta al fiscal, que eso pudo desencadenar una actitud agresiva. "No sé como fue la cosa", insistió, como tampoco recordó la llamada de Nagore a Sos Navarra.
Aunque son muchas las lagunas que Yllanes dice tener sobre todo lo ocurrido, manifestó que "cualquier tipo de emoción tan fuerte, como tener un cuerpo sin vida al lado, es un estímulo importante para activarle a uno el razonamiento". Y recuerda, así, haberle cortado el dedo a la víctima o haber arrastrado el cadáver debajo de la cama. Si bien no recuerda haberlo limpiado todo, sí tiene noción de haber "echado algún chorro de desinfectante".
El acusado, que dijo sentir "miedo y angustia", expuso que le daba "mucho respeto" el cuerpo y que sus padres pudieran encontrar el escenario de los hechos como había quedado. Llamó así a un compañero de trabajo para "contarle el problema que tenía". "No supe explicarle cómo había llegado a esta situación", dijo, para asegurar que "estaba desbordado en ese momento", lo que le llevó a pensar que no podía seguir viviendo. José Diego Yllanes relató que pensó en suicidarse, en tirarse por el balcón, pero que no lo hizo porque no quería matarse al lado de su casa. "No quería seguir viviendo con ese peso", dijo también en respuesta a la defensa. Señaló que no pensó en escaparse, "no veía vida más allá de esto". Instado por su compañero a llamar a la Policía, dijo que no quiso entregarse, que quería "tener un margen de seguridad para si llegado el caso, suicidarme".
Traslado del cadáver

En ello también pensó, según aseguró, una vez que dejó el cuerpo sin vida de Laffage en el paraje de Orondritz, a donde se desplazó en el coche de su padre. Relató que después de desprenderse del cadáver, se quedó "tirado al lado de un árbol". "Estaba pensando qué iba a hacer, no había dicho nada a mi familia", indicó, para agregar que pensó en quedarse allí y que "quería morir pero en el último momento era incapaz".
Señaló que llevó el cadáver hasta Orondritz porque buscaba una zona "escarpada" y "alejada", donde dejar el cuerpo y "que se pudiera encontrar" y "para que si iba a quitarme la vida no lo iba a hacer en medio de la ciudad". El acusado afirmó tener novia formal en el momento en que ocurrieron los hechos y, a preguntas del fiscal, reconoció haber tenido mientras relaciones con otras mujeres en "estado lamentable de embriaguez". Preguntado por qué en esta ocasión acabó con la vida de Nagore Laffage, indicó que "ojalá no hubiera pasado nunca".
No se conocían

Antes de que José Diego Yllanes prestara declaración, se expusieron en la sala los movimientos previos de la joven irunesa y su presunto asesino en los días precedentes a los hechos. Según se expuso, Policía Foral no constató una relación entre ambos anterior a las 7 horas del 7 de julio de 2008. No se ha podido demostrar, como se puso de manifiesto, ningún contacto entre ellos, ni llamadas telefónicas ni correos electrónicos.
El primer contacto entre ellos lo sitúa precisamente ese día a esa hora en la calle Pedro I de Pamplona, donde José Diego Yllanes se encuentra hablando con tres amigas de Nagore Laffage. En la sesión de esta mañana, se exhibieron vídeos obtenidos de diferentes entidades bancarias y edificios y en los que se puede ver a los dos jóvenes dirigiéndose al piso de Sancho Ramírez, así como del procesado posteriormente, a partir de las 10. 56 horas, en la Clínica Universitaria y en las calles aledañas.
Se reprodujo además hoy de nuevo la llamada que presuntamente realizó la víctima a Sos Navarra, en la que apenas se escucha a la joven por lo que la telefonista le pide que hable más alto, así como la llamada, ya por la tarde, de una persona avisando también a Sos Navarra de que ha encontrado un cadáver en el paraje de Orondritz, llamada que fue derivada a Policía Foral. Se reprodujo asimismo una llamada del padre del acusado a la Policía, en la que avisaba que había encontrado a su hijo en Sorogáin y en la que el agente le pide que no toque el vehículo en el que presuntamente su hijo había trasladado el cadáver. Posteriormente, se exhibieron imágenes del cuerpo de la víctima, de las que el juez advirtió a los asistentes de su dureza.
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