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«Resaca Obama» es el concepto de moda para explicar lo que puede ocurrir en la concentrada jornada electoral que Estados Unidos celebrará hoy martes. Una cita con las urnas limitada a unos cuantos comicios estatales y locales pero que supone la primera oportunidad de medir en votos reales el saldo que resta de la enorme fortuna política que Barack Obama ganó hace justo un año.
Tras el fascinante maratón electoral de 2008, la campaña corta pero intensa de este año ha demostrado una vez más que el carisma político es algo que ni se aprende ni se presta. Y aunque el presidente Obama haya respaldado en todo lo posible a sus candidatos, no ha sido posible reproducir ni una fracción del desbordante entusiasmo generado hace un año. Con evidentes dificultades a la hora de reclutar voluntarios y rentabilizar el «filón Obama».
Como explicaba recientemente un aspirante demócrata para un puesto electo en Filadelfia, «es como la mañana después de una fiesta maravillosa y excitante, la gente necesita recuperarse». Pero la sospechada apatía del electorado no es uniforme. Ya que los republicanos, por lo menos los conservadores, parecen más motivados.
POPULARIDAD DE OBAMA: En retroceso
La merma de popularidad y respaldo a su gestión sufrida por Barack Obama desde julio empieza a ser una de las más pronunciadas en el primer mandato de un presidente de Estados Unidos desde hace más de cincuenta años. Por ejemplo, los sondeos continuos de la firma Gallup otorgan en estos momentos al ocupante de la Casa Blanca un respaldo que no va mucho más allá del 50 %. En comparación con el 78 % registrado cuando tomó posesión el pasado mes de enero, o el 62 % que mantenía en primavera.
EL FACTOR DINERO: Recaudador en jefe
En la continua batalla por sumar donaciones electorales, Obama ha superado con creces a George W. Bush. Durante sus primeros nueve meses de mandato, el presidente ha celebrado 26 actos de recaudación por todo el país, en comparación con los seis protagonizados por su antecesor. Este esfuerzo de financiación política también se ha visto acompañado de nombramientos a grandes contribuyentes. Hasta el punto de que más del 40 % de los principales donantes de la campaña presidencial de Obama ocupan altos cargos en el nuevo gobierno. Como es el caso del multimillonario Alan Solomont, seleccionado como embajador en España. Según la Asociación del Servicio Exterior Americano, que defiende los intereses de los diplomáticos de carrera, más de la mitad de los embajadores nominados por Obama son nombramientos políticos. La proporción más alta registrada en los últimos cuarenta años.
LA OPOSICIÓN REPUBLICANA: Por el desierto
Los republicanos esperan poner algunos paréntesis a la victoria abrumadora de Obama en 2008, que llegó hasta jurisdicciones tradicionalmente conservadores como Virginia. Aunque de cara a estos comicios no han dejado de aflorar las tensiones existentes entre los sectores más conservador y más moderado del Partido Republicano. Con todo, las grandes esperanzas de resurrección política se centran en las elecciones parlamentarias de 2010, donde se renovarán un tercio del Senado y todos los escaños de la Cámara de Representantes. Con la tradición electoral de que el partido que ocupa la Casa Blanca tiende a perder posiciones en el Congreso.
ECONOMÍA: Crecimiento sin trabajo
Como principio del final a la recesión que la mayor economía del mundo lleva sufriendo desde diciembre de 2007, Estados Unidos logró crecer a una tasa anualizada del 3,5 por ciento durante el periodo de julio a septiembre. Resultado que refleja más que nada la masiva inyección de dinero que ha supuesto el plan de estímulo por valor de 787.000 millones de dólares aprobado el pasado invierno. Con todo, un mercado laboral que no resucita -con una tasa de desempleo cercana al 10 %- pone grandes dosis de cautela a la hora de decir adiós a la mayor crisis sufrida desde la II Guerra Mundial. La suspensión de pagos de la entidad financiera CIT, la quinta mayor en la historia de Estados Unidos, también ha servido para recordar las dificultades en el sector financiero pese al plan de rescate de Wall Street.
REFORMA SANITARIA: A merced del Congreso
La iniciativa doméstica más importante de Obama se encuentra pendiente de su complicada tramitación en el Congreso. A diferencia de los intentos de Hillary Clinton, la Casa Blanca no ha querido formular su propio plan, limitándose a ofrecer grandes directrices para el esfuerzo legislativo. Con falta de consenso entre los propios demócratas, no está claro hasta donde llegará la promesa de facilitar cobertura médica a la gran mayoría de estadounidenses. Entre las cuestiones más polémicas destacan la creación de un seguro público, la financiación de abortos, las necesidades sanitarias de millones de inmigrantes ilegales y, sobre todo, su precio: un estimado billón de dólares en diez años. Superada la tramitación laboriosa en diversos comités, el pleno de la Cámara de Representantes iniciará esta semana su correspondiente debate en el que los republicanos piensa aportar su propia alternativa de reforma. Después, vendrá el Senado donde la emoción parlamentaria está más que asegurada a la hora de conseguir una mayoría cualificada de 60 votos.
AFPAK: La gran decisión
Octubre es el mes más sangriento para el Pentágono en Afganistán, con un enemigo cada vez más envalentonado pese a ocho años de conflicto. El candidato anti-guerra se encuentra ante la decisión militar más relevante de su presidencia. Una decisión que pesa por la solicitud de refuerzos sustanciales formulada por el general McChrystal. Entre crecientes tensiones con el gobierno de Kabul, la Casa Blanca indicó que todavía habrá que esperar varias semanas para conocer la nueva estrategia en el frente afgano.
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