Cobo ataca a Aguirre
El vicealcalde de Madrid y «mano derecha» de Alberto Ruiz-Gallardón se despacha contra Esperanza Aguirre desde «El país», medio al que el PP considera beneficiario de las filtraciones de informes sobre la Gürtel contra el partido. Cobo acusa a la presidenta de la Comunidad de ir contra Rato («es de vómito») y contra Rajoy, de ocupar todas las instituciones y de montar «una gestapillo para espiarme».
Aguirre exige medidas contra Cobo
Al día siguiente de sufrir los ataques de Cobo, Esperanza Aguirre exige a la dirección del PP que «valore y calibre» las «injurias» que le ha dirigido el vicealcalde y que, además, «están haciendo la campaña al PSOE». La presidenta de la Comunidad de Madrid expresa su confianza en que el comité nacional de derechos y garantías del PP «tome las medidas oportunas».
Costa se rebela, Cospedal le fulmina
Ricardo Costa echa otro órdago a la dirección del PP y exige en público «como militante y como secretario general» que le convoque el comité nacional de derechos y garantías. La secretaria general, María Dolores de Cospedal, convoca urgentemente a dicho órgano interno que en ese mismo momento decide suspender de militancia a Costa
Rajoy se harta y anuncia medidas
El presidente del PP anuncia el pasado jueves la convocatoria del comité ejecutivo del partido para el martes 3 con el objetivo de resolver el problema de la organización en Madrid, «porque “Santo Job” sólo hay uno en la historia». Rajoy añade que «los militantes del PP y los cargos electos tendrán una respuesta a lo que están pensando. Voy a hablar del respeto debido a la militancia del partido».
La endeble moral y la ciclotimia que caracterizan la vida interna y la proyección externa del Partido Popular desde que perdió el poder hace cinco años y medio se vuelven a dar cita en otra reunión trascendental para su futuro como alternativa de Gobierno: el comité ejecutivo de mañana que debe alumbrar el Rajoy de la autoridad una vez desbordado el presidente de la conciliación o de los paños calientes. Son las previsiones oficiales de Génova, 13.
Después de la semana grande del espectáculo de división, lucha intestina entre el dúo de siempre -Aguirre y Ruiz-Gallardón- e incapacidad para poner orden en un feudo electoral clave como es la Comunidad Valenciana, en el único partido de oposición se revisan hasta los resultados del último congreso: el que asentó a Rajoy al frente del partido.
Vuelven al PP el debate sobre la autoridad del presidente y el desprecio por la disciplina de algunos dirigentes locales que no dieron ni dan el paso al frente para aspirar a la sucesión ni se conforman con sus actuales parcelas de poder. Exactamente el mismo planteamiento y crisis previa a la gran convención de Valencia de junio de 2008 que se saldó con los resultados conocidos: 80 por ciento del partido a favor de Rajoy. Los renuentes son ahora los mismos y entre los partidarios principales hay uno -Camps- en graves aprietos que ha dado la sorpresa de no saber controlar sus propias huestes.
Hartazgo total
En la dirección del PP insisten en que Rajoy está muy harto de las guerras intestinas en Madrid, que entre hoy y mañana quedará más que claro que el próximo presidente de Caja Madrid será «el candidato del Partido Popular nacional que se llama Rodrigo Rato» y que no espera que nadie ponga pegas a su decisión. En los últimos días el presidente del PP ha conversado en dos ocasiones con el ex vicepresidente económico del Gobierno. Rajoy le ha reconfirmado la oferta y Rato ha reiterado su disponibilidad pese al lío organizado.
Los «barones» regionales están muy disgustados con «las peleas de Madrid». Pese a las simpatías o admiración de las bases del partido hacia Aguirre o Gallardón, ahora prevalece la impresión de que están perjudicando gravemente a la imagen del partido en un momento en que el PP se tiene que defender del acoso de un Gobierno que utiliza todo, incluidos los aparatos del Estado, en contra de la oposición.
Es previsible un concierto de reproches por parte de los presidentes regionales contra «el espectáculo de Madrid». Por parte de la dirección nacional se anuncia un correctivo para Manuel Cobo. María Dolores de Cospedal está en ello y puede que finalmente sea más grave de lo que se pensaba. Y en el caso de la Comunidad Valenciana, como mínimo, se exige ya un nuevo secretario general.
Rajoy ha creado tanta expectación con el aviso de que el martes iba a tomar medidas drásticas que ni sus más fieles quieren pronosticar el alcance de las mismas. Es una necesidad de «auctoritas» porque la «potestas» es la misma del congreso de Valencia.


