A los jugadores que marcan la diferencia hay que mimarles para que demuestren esa cualidad. Quique advierte que no posee titulares. Calibra que tiene quince hombres preferentes que pueden rotar en su alineación. Pero sabe que la necesidad de gol depende del estado de forma, física y psíquica, de Agüero y de Forlán. El dúo atacante sufre una etapa de desacierto, alimentada por la desconfianza, y el cuadro técnico realiza trabajo de diván extraordinario para recuperar el instinto asesino del Bota de Oro 08-09 y del segundo rematador rojiblanco. El Atlético anhela sus dianas como agua de otoño. Mañana debe vencer al Chelsea para mantener una última esperanza en la Liga de Campeones. Y el sábado ha de ganar al Real Madrid para salir de los puestos de descenso, esos que le hundieron en la campaña 99-00.
Los dos estandartes suramericanos solicitan «mimos» para acabar con su sequía y recuperar la mentalidad positiva. Quique, Fran Escribá, Jordi García y Miguel Peiró aplican psicoanálisis. «No hay que obsesionarse, el acierto llegará solo». Ese es el problema de Agüero y de Forlán. Las derrotas se han casado con sus ansias de anotar.
Sin marcar en «Champions»
El argentino suma cuatro jornadas «a cero». Su última diana liguera la consiguió en Mestalla (2-2), el 26 de septiembre. Una ineficacia que aumenta a siete encuentros con los disputados ante el Oporto, el Chelsea y el Marbella (Copa). Su compañero de fatigas, el Bota de Oro 2009, acertó por fin el segundo penalti lanzado frente al Mallorca, hace nueve días, pero no celebra un tanto en jugada normal desde la cuarta jornada, el 22 de septiembre, en el empate con el Almería, otra cita en la que desperdició también una pena máxima. Ambos no se consuelan con la ausencia de dianas del equipo en los tres compromisos de «Champions». Son los primeros responsables.
Quique busca la recuperación del egoísmo de ambos delanteros. Es un mal necesario. Si no se sienten caníbales a la hora de buscar el protagonismo es que funcionan mal. «Finalmente son jugadores que tienen gol y lo van a encontrar», manifiesta el preparador. La cuestión es que el club lo exige cuanto antes.
El cuadro técnico de Sánchez Flores labora en el mismo sentido con Simao, Jurado, Maxi y Reyes. Deben volver a la senda del acierto en el disparo. Los seis son los mimbres seleccionados por el preparador para anular la crisis ofensiva. El club vive el mundo al revés. La estrategia del entrenador «ha eliminado la sangría defensiva» y ahora le queda una asignatura pendiente que el equipo aprobaba con sobresaliente la pasada temporada: golear.





