El sondeo, elaborado por el Instituto Noxa para «La Vanguardia» y celebrado entre los días 22 y 27 de octubre, refleja un ascenso de casi cinco puntos en la intención de voto de CiU, lo que supondría hasta diez escaños más que ahora (y un total de 58). Por su parte, el PSC sufriría un retroceso de casi dos puntos en su resultado de hace tres años y perdería hasta dos diputados (con lo que obtendría entre 35 y 36). El resto de los socios del tripartito experimentaría también una caída en sus expectativas, especialmente pronunciado en el caso de ERC, que perdería en torno a cinco puntos en cuota de voto y un máximo de siete diputados (hoy obtendría sólo 14).
Con este panorama, CiU podría reeditar la fórmula de gobierno que mantuvo hasta el 2003, con apoyo exterior del PP. En este sentido, los populares catalanes se mantienen al alza e incluso podrían agregar dos escaños más a sus 14 actuales (lograría 16 escaños), lo que supondría que el centroderecha reuniría más de setenta diputados en la Cámara catalana.
En cuanto a la percepción ciudadana, más del 70% de los consultados juzga muy o bastante necesario un cambio político en Cataluña, mientras que sólo uno de cada cuatro catalanes lo cree necesario. Y lo más significativo es que la mitad de los votantes socialistas o de ICV y más del 70% de los de ERC apuestan por el cambio.
Pero no sólo «La Vanguardia» lleva a sus páginas las conclusiones derivadas de una encuesta. «El Periódico de Cataluña» hace lo propio en una llamativa coincidencia editorial. En este caso, el sondeo realizado por el Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública (GESOP) refleja que si ahora se celebraran elecciones autonómicas CiU sería la fuerza política más votada y ampliaría su ventaja sobre el PSC a 10 puntos. Los socialistas retrocederían hasta nueve décimas en estimación de voto, mientras que los nacionalistas aumentarían su estimación en siete décimas, por lo que el partido liderado por Artur Mas tendría manos libres para formar Gobierno con diversas opciones (en solitario, con apoyos externos, o buscar alianzas estables de diverso signo con PP, Esquerra o los socialistas).