
ALEJANDRO QUEVEDO «Entramos en Cuba pensando que perderíamos dinero, pero finalmente no ha sido así»
«Los países que saldrán antes de la crisis, como Alemania, son los que nos mandan los clientes»
—¿Será el turismo el que tire del carro para salir de la crisis?
—Es una ventaja depender tanto del turismo, porque los países que van a salir antes son los que nos mandan los clientes. Alemania, sobre todo, tiene una trayectoria ascendente y podremos aprovecharla si conseguimos suficientes líneas de avión.
—El turismo de hoy, sin embargo, no es el de ayer.
—Antes se podían hacer unas previsiones muy exactas. La gente hacía sus reservas con meses de antelación, lo que permitía prever la ocupación que tendríamos. Pero ahora resulta que todo el mundo espera la última hora y entonces fallan las previsiones.
—¿E internet?
—Todavía se depende mucho de los touroperadores. Es una labor pendiente del Gobierno regional —y del empresariado—, promocionar el uso de internet para que cada persona se cree sus propias vacaciones.
—¿A qué turista cuidaría usted?
—A los señores que un jueves deciden coger su avión particular e irse a jugar golf. Pero a ese público no lo hemos atraído nunca, y los aeropuertos no tienen previsto el avión privado. Recibe aquí el mismo tratamiento que cualquier otro, como si fuese un avión de línea. Eso es una estupidez, porque a ese señor hay que mimarlo. Si no, se va a otro lado donde lo mimen.
Domingo
, 01-11-09
En diciembre de 2007, Sergio Alonso pronunciaba una conferencia en la Confederación Canaria de Empresarios en la que, con el título de «Oportunidades en tiempo de crisis», reclamaba no esperar «nada de nadie», sino confiar en la energía individual ante lo que se avecinaba. Cada una de sus predicciones macroeconómicas fueron cumpliéndose de manera implacable, algunas antes de lo previsto, pero todas confirmando en la realidad el horizonte que esa mañana planteaba. Quizá haya sido esa capacidad de predecir el futuro, si es que se trata de un rasgo de familia, lo que permitió a Domingo Alonso celebrar año tras año la consolidación de su proyecto empresarial.
Con su imprescindible primer plano en uno de los grupos de mayor facturación de Canarias, Sergio Alonso capitanea una de las pocas compañías que desde las Islas miran hacia el exterior sin miedo e, incluso, como la única manera de seguir creciendo. Defensor a ultranza de la ortodoxia económica, advierte signos preocupantes en la administración de lo público.
-¿Cuáles cree que son los problemas principales de nuestra economía?
-Nuestras estructuras están muy estancadas. En Canarias tenemos la burocracia más grande de Europa. La Comunidad Autónoma tiene sus leyes, pero después aparece otra administración como los cabildos y, más tarde, los ayuntamientos. Todo el mundo interviene en todo. La Unión Europea le dice ahora a España que se acomode al comercio tal y como es en los países de la Unión. Pero España no está preparada para eso. Y va a haber problemas.
-¿De qué tipo?
-La legislación es demasiado amplia y promueve la confusión, porque es contradictoria. Eso hace difícil que las cosas salgan adelante. En los ayuntamientos, en estos días, no se mueve un papel. ¿Y por qué? Porque el funcionario que tiene que tramitarlo no asume ninguna responsabilidad si no lo tramita, pero sí si lo tramita. Es desmotivador... Piensan en que si se equivocan, porque entender las leyes es muy difícil, a lo mejor se meten en un lío.
-¿Cuál cree que es la salida?
-Simplificar las leyes y hacerlas muy transparentes. Que se vea claramente cuál es la intención de esa ley, porque si no, no se sabe cómo aplicarla.
-O sea que está a favor de reducir el sector público.
-Es que la burocracia no resuelve los problemas. Lo que hace es entorpecer la apertura de negocios. Puedes pasarte nueve meses, por ejemplo, para cumplir con la normativa contra incendios. Pero una vez conseguida la licencia, nadie viene a controlar si se sigue cumpliendo con la normativa. No hay inspecciones, sino mucho papel que llenar.
-Porque lo que importa es el papeleo.
-Es una dinámica hasta poco ecológica para el momento en que vivimos, porque ¿cómo es posible que tengamos tanto papel? Es tan absurdo y contradictorio...
-Ya la mencionó. ¿Qué opinión tiene de la adaptación a la Directiva Bolkestein?
-Me temo que se buscarán argucias para seguir protegiendo lo que no hay que proteger. El comercio es abierto, la globalización es imparable, ¿por qué no nos dedicamos a competir en vez de buscar que nos mantengan las cosas como están? Aquí ha pasado siempre lo mismo, con perjuicio para el consumidor, que es el principal beneficiario de la apertura. El proteccionismo es un disparate y convierte los negocios en obsoletos. Dejémonos de normativas absurdas y de protecciones a fulanito y menganito. Todos conocemos empresas de aquí que tenían una situación boyante gracias a la protección. El día que les quitaron la protección se vieron obligadas a cerrar o a cambiar. Muchas de las empresas que hoy reciben subvenciones cerrarán el día que dejen de dárselas. No es normal que los contribuyentes paguen para sostener el negocio de un señor.
-¿No admite, entonces, ningún tipo de subvención?
-La subvención tuvo su momento, sobre todo, en el campo agrícola. Pero a veces se utilizan tantos argumentos impresentables para sostener las subvenciones... ¿por qué tenemos que pagar una empresa que no es viable? O, peor, esas empresas que crea la administración pública para hacer unas chapuzas que no puede hacer dentro de los propios organismos.
-¿Cómo ve al empresariado canario?
-A lo largo de los años ha mostrado vitalidad y mucha creatividad, pero ahora se está más pendiente de la subvención y del proteccionismo. Eso hace que se pierda toda esa energía; es como la musculatura: si no se la ejercita, se atrofia.
-La agricultura es el último gran refugio del subsidio.
-Desarrollar la agricultura es un disparate, nos guste o no nos guste. Hay que mantenerla, porque representa muchas cosas y por su incidencia medioambiental. Pero que sea para casa y muy especializada en productos de mucha calidad. Vender nuestra fruta como algo especial, de calidad, y no apuntar a competir en volumen. Hay muchos productores en las Islas que producen con una altísima calidad. Creo que ése es el camino.
Las pymes
-Usted, como parte de una empresa considerable, ¿cómo ve todas las políticas con respecto a las pymes?
-Está instalada una idea errónea y muy extendida. Estamos transmitiendo la idea de que ser pequeño es una cosa positiva. En primer lugar, todas las empresas grandes han sido pequeñas algún día; por lo tanto, lo que hay que fomentar es que todas las empresas quieran ser grandes. Eso está tan extendido que todo el mundo habla de pymes. ¿Y qué pasa con las grandes? Están saliendo al exterior, abren mercados para España, creo que a las que hay que aplaudir ¡es a las grandes! Y motivar a las pequeñas a hacerse grandes, no esa demagogia que nos aparta de la realidad.
-Su empresa es, precisamente, de las que salen al exterior, con apuestas muy claras en Hispanoamérica. ¿Cómo ve el futuro de ese continente?
-Venezuela ha bajado y lo atribuyo a Chávez y sus políticas. Estamos sintiendo mucho su retroceso. Antes era nuestro mejor negocio, pero ya no lo es. Colombia, por contra, ha mejorado mucho, es un país que funciona y con bastantes posibilidades. Uribe, el presidente, es con Lula, de Brasil, los dos mejores presidentes del continente.
-Y eso que Lula viene de la izquierda sindicalista.
-Por eso. Conoce y tiene autoridad sobre la izquierda. Ha hecho cosas que a un liberal de derechas no le habrían permitido.
-Domingo Alonso está presente también en Cuba. ¿Cómo se hacen negocios allí?
-Yo prefiero a Cuba antes que otros países. Allí tenemos algo a favor: les hemos dejado claro que vamos a quedarnos, porque estamos formando gente de allí. Así evitamos su temor, que es que la gente haga negocios y se marche. Les vendemos a las empresas del Estado, además. Y hay que destacar que son buenos pagadores. Así es que consiguen algo de crédito, muy poco, pero algo. Recuerdo que entramos en Cuba pensando que perderíamos dinero, pero finalmente no ha sido así.
-¿Y para qué sirve estar en Cuba?
-Aunque sea un país pequeño, es un país. Y, una vez que Cuba se ordene y se abra, las posibilidades de desarrollar el negocio son infinitas.
-¿Qué lugar cree que tendrá África en el futuro canario?
-Tiene algunos riesgos importantes. En nuestro caso, lo hemos intentado, pero confiamos más en América Latina. En Europa ya no hay nada por hacer.


