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Sábado , 31-10-09
El espectáculo entre ridículo y delirante de Juan Costa dando lecciones de liderazgo a Rajoy en la tele de Zapatero, en TVE, es un buen ejemplo de la estrategia del enemigo en la que ha sido nuevamente atrapado el PP. Juan Costa, un político de segunda fila, que no pudo disputar el Congreso a Rajoy por falta de apoyos, hermano de uno de los personajes de la Gürtel, acude presto a la llamada de la tele de Zapatero para exigir a Rajoy una demostración de que el PP es una alternativa creíble y capaz. Justamente cuando el PP lleva varios puntos de ventaja en intención de voto al PSOE.
El mismo político sirve para un roto y para un descosido al PSOE. Para sus dos líneas de desgaste de la oposición, la Gürtel, en primer lugar, y una vez que la Gürtel no ha tenido grandes efectos electorales, el cuestionamiento de Rajoy. Juan Costa celebra la defenestración política de su hermano con un gran abrazo a su principal verdugo, a Rubalcaba, hace unos días en el Congreso, transmitiéndole quizá su felicitación por esas filtraciones que han puesto en la picota a su hermano, aún sin mediar delito alguno. Y en un segundo reflejo suicida, común a ambos hermanos, al parecer, remata la jugada con un cuestionamiento del papel de su partido y de Rajoy.
Lo que falla de esta estrategia de desgaste es que un partido político fuerte y consolidado no se suicida cuando lleva varios puntos de ventaja al contrincante. Esto nada tiene que ver con la UCD. Prima el instinto de supervivencia y triunfo electoral. Y más bien suicida a los que se empeñan en la autodestrucción. De ahí que esta enésima crisis del PP vaya a tener seguramente el mismo final que las anteriores. Un cierre de filas alrededor de Rajoy en la ejecutiva del martes para acabar con los conatos de indisciplina. Y, quizá, unos cuantos cadáveres más en la línea de sucesión de Rajoy, y no sólo el de Costa.
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