Esta colección tiene como característica reivindicar a personajes que el tiempo ha olvidado en los repliegues de la historia

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Viernes
, 30-10-09 a las 20
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En el año 1841 nació en Toledo Anselmo Lorenzo Asperilla, uno de los principales organizadores del movimiento obrero en España. Fue el gran divulgador de las ideas de Bakunin y de las doctrinas libertarias en nuestro país. En 1901 rubricó su obra El proletariado militante, texto imprescindible para el conocimiento del movimiento internacionalista. Falleció en 1914 en Barcelona. Ahora, casi un siglo después de su muerte, Rafael Villena, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, ha publicado una biografía sobre tan interesante personaje, cuyo recuerdo se encuentra totalmente diluido en la capital regional. La obra de Villena hace el número doce de la colección de «Biografías» que desde el año 2005 viene publicando Almud, Ediciones de Castilla-La Mancha.
El gran hispanista Ian Gibson gusta afirmar que «un país sin biografías es un país cojo». Algo similar pensaron los responsables de Almud, cuando hace cuatro años comenzaron a publicar estas semblanzas. «En Castilla-La Mancha no existe conciencia de nuestro pasado colectivo, no hay especial interés por la historia de la Región. Hay un gran número de publicaciones que miran hacia atrás con carácter localista, pero son pocos los estudios que profundizan sobre aspectos que cohesionan nuestra unidad social o cultural; y sin embargo son más nuestras similitudes que nuestras diferencias. Divulgar esas coincidencias es nuestra batalla». Quien así se expresa es Alfonso González-Calero, uno de los directores de la colección junto a los profesores de la universidad regional Isidro Sánchez y Esther Almarcha.
UNA HONDA HUELLA. Esta colección de biografías tiene como característica reivindicar a personajes que el tiempo ha dejado olvidados en los repliegues de la historia, no teniendo el relumbrón alcanzado por quienes estuvieron en primera línea, pero que también dejaron honda huella en su entorno. Una gran mayoría de ellos se alinean en el campo de los heterodoxos, razón por la que los cronicones les han negado un mayor protagonismo y reconocimiento. Hasta ahora Ángel Luis López Villaverde ha escrito sobre Juan Giménez de Aguilar, José Belmonte Serrano sobre Francisco García Pavón, Fernando Martínez Gil sobre María Pacheco, Jesús Gómez Cortés sobre José Conde, Juan Pablo Calero Delso sobre Isabel Muñoz Caravaca, Jesús Garrido sobre Fermín Caballero, Salvador Fernández Cava sobre Constantino Ponce de la Fuente, Jesús Mejía sobre Juan de Mariana, José Cano Valero sobre Melchor de Macanaz, Rosalía Romero sobre Oliva Sabuco, Santiago Arroyo sobre Tomás Tapia y Rafael Villena sobre Anselmo Lorenzo. La próxima entrega será de Antonio Astorgano sobre Lorenzo Hervás y Panduro.
Desde un punto de vista formal, las ediciones se corresponden con libros de pequeño formato con un estilo directo, ameno y tremendamente divulgativo, huyendo de la erudición y el exceso de notas críticas. Cada una de las biografías se acompaña de un apéndice cronológico que ayuda a situar al personaje en su tiempo y relacionarlo con los acontecimientos sociales, políticos, culturales, militares o económicos que vivió. «Queremos ofrecer biografías para todos los públicos, no sólo para especialistas», matiza el editor.
Almud es una pequeña editorial regional nacida en el año 1993, primero para sacar a la luz una revista del mismo título, que cinco años después comenzó la publicación de libros. «Vimos que había un hueco en el panorama editorial para poder divulgar trabajos relacionados con la realidad histórica, social o cultural de nuestra región», afirma González-Calero. Bajo su amparo han sido muchos los investigadores, sobre todo en el ámbito de las humanidades, que han publicado sus trabajos en este sello, que en varios casos se corresponden con sus tesis doctorales. Su colección general ya ha alcanzado los cuarenta y tres volúmenes, a los que se suman más de una docena de libros de creación literaria. Una buena parte de los autores que publican en Almud proceden del ámbito de la Universidad de Castilla-La Mancha, entidad con la que existe una intensa colaboración académica, que no económica, matiza el editor.
Ese detalle no es baladí a la hora de hablar sobre Almud. La supervivencia de una pequeña editorial de ámbito regional supone un gran esfuerzo para sus promotores, que deben multiplicarse para buscar fuentes de financiación entre las diferentes administraciones y entidades. En la colección de biografías, los ayuntamientos están cumpliendo satisfactoriamente, ya que contribuyen a difundir la personalidad de algunos de sus hijos más destacados. Gracias a estas colaboraciones los responsables de la Almud van añadiendo nuevos títulos a su catálogo, empeñados en poner una pica en el Flandes editorial de Castilla-La Mancha y quebrar la hasta ahora falta de cultura biográfica existente en nuestras tierras, para que no seamos un territorio cojo del que pueda lamentarse Gibson.


