Ésa fue la frase que más se escuchó ayer entre padres, alumnos y profesores del instituto Atenea, centro de los nueve presuntos agresores sexuales y las dos víctimas. El instituto se blindó con la presencia de la Guardia Civil y suspendiendo las clases extraescolares

Un grupo de guardias civiles ayer, a las puertas del instituto / DE SAN BERNARDO
«Todo se está exagerando»; «la culpa la tienen los medios de comunicación»; «este centro no es problemático». Ése era el parecer generalizado entre padres de alumnos, estudiantes y profesores del Instituto de Secundaria Atenea, en Los Hueros, en el municipio de Villalbilla.
En torno a las 14.15 fueron llegando al centro algunos padres de los nueve menores que presuntamente agredieron sexualmente a otras dos niñas, de 12 y 13 años y del mismo instituto. También acudieron los progenitores de las agredidas. El motivo, una reunión entre familiares, acusados, víctimas y profesorado para esclarecer los hechos y analizar la situación.
Ante el alcance mediático del suceso, el centro fue blindado. Por un lado, al término de la jornada escolar, a las 13.50, una patrulla de la Guardia Civil estuvo vigilando el lugar. Por otro, se suspendieron todas las actividades extraescolares temporalmente, algo que molestó profundamente a los alumnos del centro.
«Con lo que nos ha costado que las pusieran, nos las quitan por esto. Sabemos que ha sido una tontería y que se ha magnificado por los rumores. Estaría bueno que los chavales de 1º de ESO lo hicieran», pronunció un estudiante de último curso. «Esas niñas han mentido sólo para salir en la tele», dijo tras unos minutos de reflexión.
«Yo no veo que aquí haya mala gente», aseveró una madre que iba a recoger a sus hijas. «No hay macarras. El que quiere estudiar llega lejos», manifestó una niña de 2º de ESO. Un profesor de una actividad extraescolar se mostró sorprendido cuando escuchó la noticia. «En este centro los chavales son muy trabajadores. Me extraña», comentó.
No obstante, empleados del centro confirmaron que, de vez en cuando, «aparecen puertas y pomos rotos, cristales destrozados y en alguna ocasión se han hecho pis en las papeleras. Algún que otro gamberrete hay, pero no es generalizado». En torno a las 15.00 horas comenzaron a salir los profesores. Algunos no pronunciaron palabra, otros hicieron patente su malestar por la imagen que se está dando del centro: «Este hecho, que se ha inflado más de la cuenta, está perjudicando al instituto y a los alumnos. Aquí hay buenos estudiantes. El hecho ha ocurrido, pero ha sido una chiquillada», arguyó una docente.
La expulsión, ¿definitiva?
Quienes no rebajaron la importancia del hecho fueron los padres de las niñas. A las 15.20 salió José Manuel Pineño, padre de la niña que no consiguió zafarse de los supuestos agresores, los familiares de la otra víctima y las chicas. «Aún no se sabe si se expulsará definitivamente a los niños. Por lo menos estos días no están viéndose las caras», informó José Manuel.
Según el progenitor, los acusados confirmaron los hechos, pero «intentan minimizarlo diciendo que le tocaron solamente una «tetilla»». Al parecer, «dos de los nueve son los conflictivos», dijo José Manuel y, según añadió, las niñas están bien. «Mejor que nosotros», concluyó, mientras las pequeñas montaban en el coche de regreso a casa.



