Actualizado Viernes , 13-11-09 a las 17 : 54
Tal día como hoy de 1991 los principales líderes mundiales llegaban a Madrid para celebrar la Conferencia Internacional de Paz para Oriente Medio. El objetivo: acabar con el interminable e histórico conflicto entre israelíes y palestinos, que acaparaba y sigue acaparando la atención mundial desde 1949.
El por aquel entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush, instó a “buscar la victoria compartida sobre un crudo pasado para poner fin al conflicto árabe-israelí” y expresó la ineludible necesidad de negociar una paz “que precisa de compromisos territoriales”. Para el presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, “el mundo no debe desaprovechar la oportunidad única que le brindan los cambios radicales en las relaciones entre Estados Unidos y URSS, que ahora –dijo– nos permiten hablar de un periodo totalmente nuevo en la historia mundial”.
Un llamamiento histórico “a la responsabilidad” de los participantes en la Conferencia de Paz, que, vista la evolución de los acontecimientos (los ataques de Israel sobre la franja de Gaza en diciembre del años pasado, causaron el mayor número de víctimas palestinas producidas en los 40 años desde que comenzó la ocupación israelí), se quedó en una simple declaración de intenciones.
A pesar de ello, la prensa nacional e internacional fijó su mirada en Madrid, consciente de que lo que allí ocurría podía cambiar la historia de la segunda mitad del siglo XX. “Al elegir Madrid como sede de la conferencia, parece haberse considerado no sóo el buen entendimiento español con las partes antagónicas, sino también las deslumbradoras circunstancias, que no se dieron en ningún otro lugar, de la fecunda convivencia secular entre cristianos, árabes y judíos”, escribía Enrique Múgica, ministro de Justicia hasta julio de 1991, en La Tercera de ABC.
El diario de Vocento, con una gran cobertura, siguió muy de cerca los pasos de los mandatarios internacionales: la cena privada que ofreció el Rey Juan Carlos Bush, Gorbachov, sin duda los grandes protagonistas de la cita; la llegada del primer ministro israelí, Isaac Shamir, quien esperaba que la Conferencia de Paz abriera “el camino del entendimiento entre judíos y árabes”, y las firmes declaraciones de la delegada palestina, Zuhaira Kamal: “Estamos en guerra y queremos acabarla”.
A ellos se unieron el Felipe González, y el ministro de Asuntos Exteriores por entonces, Francisco Fernández Ordóñez; el delegado adjunto del titular de Asuntos Exteriores de Egipto, Mahmud Abul Nasr; el ministro también de Asuntos Exteriores del Líbano, Faris Bueiz, entre otros líderes.
Puntos de acuerdo
Por lo menos cinco cumbres de paz han convocado a los líderes israelíes y palestinos para buscar la forma de lograr el ansiado fin de este conflicto.
En aquella ocasión, George Bush y Mijail Gorbachov acordaron la creación de dos grupos de trabajo para avanzar la puesta en práctica de las respectivas iniciativas de desarme y en la reducción de las armas nucleares, y ratificaron su firme compromiso de cooperar para el restablecimiento de la paz en Oriente Medio. Bush, por su parte, se comprometió a proporcionar ayudas, asegurando que no había venido a Madrid para “imponer” sus posiciones. Gorbachov reiteró que esas ayudas eran necesarias, aunque ninguno de los dos llegó a cuantificarlas en aquel encuentro.
“Con esta conferencia se abre, por primera vez en mucho tiempo, la posibilidad de un futuro de paz. Aunque el camino sea largo y difícil, esperemos que todas las partes sean capaces de aprovechar las circunstancias excepcionales de este momento histórico y logren avanzar en la buena dirección”, explicaba Marcelino Oreja, parlamentario europeo del PP en 1991, a ABC.
Las cifras, lamentablemente, confirman todo lo contrario: sólo entre 2000 y 2008, han muerto en este interminable y encallado conflicto 5.429 palestinos, 482 israelíes y 27 extranjeros, según los datos recogidos por la ONG israeli B´tselem.

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