El técnico del Getafe puede convertirse mañana en el verdugo de Pellegrini; será su oportunidad de responder a Florentino Pérez, que nunca ha contado con él

No hay enemigo más peligroso que quien procede de la propia casa. No hay rival más temible que quien te conoce bien. Un icono del madridismo puede rematar la crisis del club más famoso del mundo. José Miguel González Martín del Campo (Madrid, 23-3-63), para muchos el mejor futbolista de la «quinta», puede cortar mañana la cabeza de Manuel Pellegrini (Santiago de Chile, 16-9-53). Míchel se dispone a dar un golpe de efecto en el Bernabéu. El Getafe siempre ha brillado en Chamartín. Es la ocasión de demostrar ante Florentino Pérez que él merecía estar trabajando en «su» casa.
Sin acritud, como una realidad evidente, el actual entrenador del Getafe ha reflexionado en diferentes ocasiones que él no debe estar en la lista de técnicos preferidos de Florentino Pérez. El presidente no contó con él en su primera etapa, desde el año 2000 hasta 2006. Ahora, en su retorno al club, tampoco ha entrado en sus planes.
Granero, De la Red, Negredo
Compañeros de quinta, como Pardeza y Butragueño, trabajan en la casa desde que Pérez ha regresado. José Miguel nunca ha formado parte de sus equipos. Sí fue fichado por el sucesor de Pérez, Ramón Calderón, nada más ganar las elecciones en 2006.
Responsable del Castilla, el primer filial, Míchel moldeó en la temporada 06-07 a diamantes en bruto como Granero, De la Red, Mata (Valencia) y Negredo (Sevilla). Un entrenador que también ayudó al crecimiento futbolístico de Jurado (Atlético), Borja Valero (Mallorca) y Javi García (Benfica). El «siete» de la quinta fue un hombre clave de estas promesas, en una edad fundamental.
El buen fútbol de su Castilla
Aquel Castilla vivió una situación extraña. Descendió, porque la Segunda es una categoría en la que los chavales sufren ante equipos veteranos que sólo buscan el resultado. Todo el mundo elogió, sin embargo, el bonito fútbol que hacía «su» filial.
Su valía para formar jóvenes fue recompensada con el nombramiento como director de la cantera. Dimitió año y medio después, el 3 de diciembre de 2008, al ver cercenada su labor por la lucha de poder entre Mijatovic y Portugal.
Mañana puede cercenar el puesto de Pellegrini. Míchel no ha hurgado en la herida de Alcorcón. «Es un accidente, no se puede valorar profundamente porque los accidentes son inesperados. En el Bernabéu jugaremos como en la Copa (2-0 al Español). Quiero hacer fuerte al equipo». El verdugo no esconde su cara. Es blanco.






