Publicado
Miércoles
, 28-10-09 a las 03
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Recoger la Medalla de Oro a las Bellas Artes acompañado por todos sus seres queridos ha sido la mayor alegría que Francisco Rivera Ordóñez podía haber recibido en los últimos tiempos. Independientemente de la polémica que se levantó por la concesión de esta distinción y dispuesto a que nadie le amargara el día, para el diestro estar ayer en Santander con su familia, recibir esa distinción de manos de los Reyes y llevar en lo más adentro a los que por desgracia ya no están a su lado fue un cúmulo de sensaciones que sólo el que las ha vivido puede saber realmente de qué se está hablando.
A Francisco Rivera le han buscado en los últimos días y no justamente para hacerse una foto. Debates sobre su actitud, críticas a sus comentarios, carreras por las calles de Madrid para evitar más preguntas... Le guste o no es un personaje mediático, circunstancia que a veces es su cruz, otras muchas su cara.
Pero ayer se confirmó algo que anuncié en su día en exclusiva y que ya no es ningún secreto: su relación con la bailaora Cecilia Gómez es más seria de lo que muchos podían imaginar. Ayer Cecilia estaba muy nerviosa y no es para menos. Era su presentación como la novia de Rivera. Cuidó su vestuario hasta el último detalle: vestido de Diana von Furstenberg, chaqueta de Armani, joyas de Suárez y zapatos de Dolores Promesas. La víspera, en la cena homenaje a los galardonados, también eligió un diseño de Furstenberg con plumas. Tiene gracia que ese día la propia diseñadora confesara a ABC que admira la fuerza de la bailaora Sara Baras. Pues quien ya le admira y viste sus modelos es la que fuera primera bailarina de Sara. A fin de cuentas son como dos gotas de agua.
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