El fin de un ciclo de vanguardias
Los Encuentros de Pamplona se celebraron entre el 26 de junio y el 3 de julio en Pamplona. Todas las actividades fueron gratuitas.
El proyecto, destinado al pueblo, fue pagado con dinero privado. Surgió de un encargo de la familia Huarte al Grupo Alea, dirigido por Luis de Pablo y José Luis Alexanco.
En ellos participaron alrededor de 350 artistas de distintas disciplinas, calificadas entonces como experimentales: música, artes plásticas, poesía...
Entre los asistentes contaron con la presencia de John Cage y Steve Reich.
Durante su celebración sufrieron el «recelo» del gobierno franquista, del Partido Comunista, y de algunos artistas como Chillida y Oteiza. También tuvieron lugar, durante esa semana, dos atentados de ETA.
Los objetivos de los Encuentros: El diálogo entre las vanguardias y la tradición popular; la interacción entre los artistas y el público, y la integración de las artes.
El proyecto, destinado al pueblo, fue pagado con dinero privado. Surgió de un encargo de la familia Huarte al Grupo Alea, dirigido por Luis de Pablo y José Luis Alexanco.
En ellos participaron alrededor de 350 artistas de distintas disciplinas, calificadas entonces como experimentales: música, artes plásticas, poesía...
Entre los asistentes contaron con la presencia de John Cage y Steve Reich.
Durante su celebración sufrieron el «recelo» del gobierno franquista, del Partido Comunista, y de algunos artistas como Chillida y Oteiza. También tuvieron lugar, durante esa semana, dos atentados de ETA.
Los objetivos de los Encuentros: El diálogo entre las vanguardias y la tradición popular; la interacción entre los artistas y el público, y la integración de las artes.
Tuvieron su origen en el encargo de un proyecto para el Orfeón Donostiarra, sin embargo, terminaron desembocando en el festival de vanguardias más importante realizado en España en la segunda mitad del siglo XX. Nos referimos a los Encuentros de Pamplona, un evento que durante una semana -del 26 de junio al 3 de julio de 1972- congregó a 350 artistas procedentes de distintas disciplinas -artes plásticas, poesía, música...-, enmarcadas entonces bajo el nombre de «experimentales», término acuñado en los años 60. La cita coincidió en el tiempo con la celebración de la Documenta 5 de Kassel, sin embargo, la primera no tuvo la misma repercusión que la segunda, ni la misma proyección en el tiempo, según confiesa José Díaz Cuyás, comisario de la exposición con la que el Museo Reina Sofía quiere reivindicar y recordar ahora aquellos Encuentros.
Díaz Cuyás los subtitula «Fin de fiesta del arte experimental», «porque supusieron un momento de inflexión para nuestras vanguardias y el final de un ciclo de este tipo de tendencias». Sin embargo, para uno de los principales impulsores de este proyecto -fundador del Grupo Alea, el primer laboratorio de electroacústica que hubo en España-, el compositor Luis de Pablo, fueron un producto «del azar», en los que no faltaron los desencuentros y las polémicas: desde la retirada de una escultura de Chillida y de una obra de Dionisio Blanco, que hacía referencia al Proceso de Burgos; los manifiestos contra su celebración -Oteiza-; el «recelo» del gobierno de Franco, y la oposición del Partido Comunista. Para Juan Miguel Prada, creador de la Cúpula Neumática que acogió parte de los eventos y que se convirtió en pieza emblemática de la cita navarra, fueron simplemente un «desconcierto».
La tiranía del lenguaje
Los Encuentros de Pamplona, un proyecto desarrollado en espacios públicos, dirigido al pueblo pero realizado con dinero privado, el de la familia Huarte (según la prensa de la época invirtieron entre 10 y 20 millones de pesetas), «reflejaban los antagonismos entre dos modelos de vanguardias -explica Díaz Cuyás-. El modelo anterior, el de los años 50 dominado por el informalismo -Tàpies, Saura-, que se basaba en criticar el lenguaje de la tiranía pero se olvidaba de criticar la tiranía del propio lenguaje como se vio en los Encuentros de Pamplona». Y añade: «Fue un diálogo entre las vanguardias y la tradición popular; una interacción entre los artistas y el público, y la integración de las artes».
En la plata tercera del edificio Sabatini, el espectador podrá sumergirse de forma cronológica en las distintas propuestas que compusieron estos Encuentros: «Poesía visual y fonética», «Generación automática de formas clásicas y sonoras», la «Muestra de Artes Vasco Actual», la única que abordó la pintura y la escultura de manera tradicional, y «Hacia un perfil del arte latinoamericano». Todo ello documentado a través de películas («Los Encuentros de Pamplona», de Juan Antonio Aguirre, o un fragmento de «Atrapado por el celuloile» de Vladimir Maiakovski), fotografías, textos, y trabajos de artistas, como Juan Hidalgo, Antoni Muntadas, Eugeni Bonet, Jordi Benito... En alguna de las salas se reproducen piezas sonoras de John Cage, Steve Reich, que también acudieron a Pamplona. La muestra se puede ver hasta el 22 de febrero.



