Zapatero y Salgado han defendido la subida de impuestos porque «mejorar el presente no tiene por qué llevarnos a hipotecar el futuro». Pero la oposición cree que retrasará la salida de la crisis al penalizar el consumo, el ahorro y la inversión
El Gobierno pide un esfuerzo a los españoles. «Un pequeño esfuerzo», según dice José Luis Rodríguez Zapatero, para pagar más impuestos el año que viene y salir «todos juntos de la crisis con la máxima cohesión social». Se trata de un «aumento moderado» de la presión fiscal, un 0,6 por ciento del PIB, como afirmó la vicepresidenta Elena Salgado esta semana en el Congreso. Será «una señal de firme compromiso con la sostenibilidad presupuestaria». Esfuerzo, cohesión social, sostenibilidad... Se mezcla todo, se agita y ya está la fórmula mágica del Gobierno para camuflar una subida de impuestos que afectará sobre todo a las rentas medias en 2010.
La subida impositiva supondrá, según las previsiones de Economía, una detracción de recursos a los contribuyentes por importe de 10.950 millones de euros, de los cuales 6.500 provendrán del IRPF y 5.150 del IVA. Al mismo tiempo, el Gobierno socialista se escuda en que reducirá el impuesto de Sociedades a las empresas cuya cifra de negocios no supere los cinco millones de euros, con una plantilla media que no supere las 25 personas y que mantengan o creen empleo. El Gobierno estima que significará una rebaja de tributación por unos 700 millones de euros.
El incremento de recaudación previsto por el Gobierno, más de 10.000 millones de euros, apenas servirá para cubrir una pequeña parte del enorme agujero del déficit público previsto para 2010. En el conjunto de las administraciones públicas, el déficit será superior a los 85.000 millones de euros. Ni siquiera cubrirá el aumento del gasto de las prestaciones por desempleo, que crecerá un 57,9 por ciento en 2010 (unos 11.300 millones más), con una dotación de 30.974 millones.
La mayoría de la oposición en el Congreso se opone a la subida de impuestos no sólo porque apenas servirá algo para corregir el déficit, sino sobre todo porque tendrá efectos «perversos» para la recuperación económica, al castigar al mismo tiempo el consumo (el IVA subirá a partir del 1 de julio dos puntos en su tramo general y un punto en el reducido) y el ahorro de las familias (sube un punto el tipo impositivo para los primeros 6.000 euros anuales de rentas del capital, del 18 al 19 por ciento, y hasta el 21 por ciento para las cantidades que superen ese importe, y se elimina la deducción de los 400 euros).
«Aumentar los impuestos en tiempos de crisis hundirá más la economía», sostuvo el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, en el último Pleno del Congreso.
Sin ahorro, más crisis
En concreto, CiU, como el PP, subraya que el aumento de impuestos no va destinado a las rentas altas, como proclamó el PSOE durante el verano pasado y hasta bien entrado el curso político, sino a las rentas medias y bajas, «a aquellas familias que han sido capaces de tener algún ahorro». «España necesita ahorro y el Gobierno de Zapatero siempre lo ha desincentivado. Sin ahorro no saldremos de la crisis, y su decisión de aumentar impuestos al ahorro va en la dirección contraria», advirtió Duran Lleida.
La vicepresidenta Salgado ha justificado la subida de impuestos porque servirá para compensar el elevado déficit fiscal, pero la situación es de alto riesgo. Según los Presupuestos del Gobierno, el Estado va a gastar un 50 por ciento más de lo que va ingresar. De tal forma, que uno de cada tres euros que gaste el Estado en 2010 irá a cargo del aumento de la deuda, que en sólo tres años ha pasado de 307.000 millones a 556.000 millones de euros. «Es evidente que la situación es insostenible», concluyó Duran Lleida, con un diagnóstico catastrófico: «Aumentar IRPF e IVA castiga el consumo, la actividad productiva desciende y se destruyen empleos».
Salgado cree, por el contrario, que no sólo no se desincentiva el empleo y la inversión productiva, sino que se crean «nuevo estímulos», como en el caso de las pymes. El PP ve así la situación que crearán las cuentas públicas en 2010: subidas de impuestos más reducción del gasto social, igual a más crisis.


