Durante una semana, el «espíritu» de esta tribu urbana enseña todos los detalles de esta filosofía de vida. Los expertos aseguran que nació con la novela de Emily Bronte, luego llevada al cine, «Cumbres Borrascosas». En Madrid hay unos 3.000 góticos
Para saber más
Qué: Primera Semana Gótica de Madrid
Cuándo: Empezó ayer, 24 de octubre. Termina el próximo domingo 1 de noviembre
Dónde: Plaza de Felipe II, junto al Palacio de los Deportes
Actividades: Talleres, cine, arte, narraciones, conferencias, venta de ropa y accesorios, baile de máscaras, Halloween y Día de Todos los Santos
Precios: Muchos actos tienen la entrada libre pero los hay donde se cobran 5, 10 o 15 euros
Más información: www.semana goticademadrid.com
Yo no sé ustedes, pero reconozco que fue ayer cuando me enteré que la mítica película «Cumbres borrascosas» (1939), basada en la obra de Emily Bronte, es el germen de la novela gótica. Tal cual. Quién nos iba a decir que ese estupendo dramón, llevado al cine por Willian Wyler y protagonizado por Laurence Olivier y Merle Oberon, iba a derivar en el desarrollo de un movimiento que se sigue por igual en todos los continentes y países. Desde Japón a España. Vivir para ver.
«Lo gótico no es de ahora. ¿Moda? Quien sabe. Yo hablaría mejor del «espíritu gótico», romántico. Es una tribu urbana que se alimenta del Romanticismo. Por eso hay literatura, pintura y música; todo tipo de arte». Lo dice Marjorie Eljach, que se autodefine profesionalmente como profesora de literatura gótica y que dirige, hasta el próximo domingo, la I Semana Gótica de Madrid, instalada en la plaza de Felipe II.
Tu-tús y terciopelos
Lo gótico es hoy un cóctel de detalles atrevidos, divertidos y transgresores que engancha a gentes de todas las edades y niveles sociales. El negro es, por así decirlo, el color predominante de su «uniforme». Negro con encajes, negro con escoceses o terciopelos; negro con metales, negro con tu-tú, negro con charol; negro con tafetán y botas paramilitares o con sandalias de plataforma de vértigo. Cabellos lacios, a tijeretazos, rizados, en cresta, engominados, naturales, raciales. Negros o tintados en llamativos colores, preferentemente el verde menta y el violeta. Así es lo gótico por fuera.
Por dentro «viven intensamente y pendientes de los sentidos. Son sensibles. El negro es una especie de luto, una protesta ante el mundo», añade Marjorie mientras no quita ojo al taller de customización de ropa normalita, pasada de moda, para convertirla en ropa gótica que se está montando a nuestro lado.
La Familia Adams
Y es que ese taller de customización -palabreja que se utiliza mucho para describir los cambios que se hacen en un objeto con tal de personalizarlo al máximo-, era uno de los platos fuertes de ayer en la plaza de Felipe II. Allí estaba la «profe», Muriel Dal Bo, genuina diseñadora gótica. Y Sonia, una de las alumnas.
Sonia estaba harta de no dar uso a su corpiño de tafetán azul, estilo tabernera medieval. Hasta ayer. Muriel se lo puso a la chica y empezó a acoplarle detalles góticos: cinta negra a base de plumitas, pedrería y terciopelo por los bajos, las sisas y el escote. Después, en el centro, un bordado, también negro. Faltaría más. Total. Una prenda totalmente renovada, ponible, bonita y divertida. Sonia sí daba crédito a la customización de su corpiño. Y estaba feliz.
«Ahora mismo -explicaba Muriel- lo gótico tiene mucho de «vintage». Hace años, parecíamos Morticia, la de la Familia Adams. Eso ya no se lleva. Lo gótico está en pleno cambio. Nunca para. Se recicla. Hay muchos detalles «pin up» pero en un par de años, ya verás, iremos más hacia el «steam punk»». Vale. Aviso a navegantes.
Bolso modelo ataúd
La Semana Gótica promete. Hay un montón de actos. Exposiciones, cine, talleres, conferencias, narraciones, pasarelas, presentación de libros y novelas, tiendas, accesorios y un sin fin de actividades a la carta. Mucha vida. Metamorfosis permanente.
Pocos, poquitos, niegan que lo gótico termine por relacionarse con siniestro, miedo, muerte, tenebroso, lúgubre, sombrío y, si me apuran, triste. Sólo hay que pensar en las heroínas de Edgar Allan Poe, en los vampiros o en Frankenstein. O más cerca de nosotros: en esas adolescentes que se cuelgan a la espalda su bolso-mochila con forma de ataúd y adornan sus manos a base de guantes de redecilla con rotos hechos adrede. Lo más. El fin de fiesta de esta semana gótica madrileña concluye con un Halloween y con la celebración de Todos los Santos y el Día de los Muertos. Más góticos que nunca. Pasen y vean.


