Valoración:
«Castillos de cartón» eleva la temperatura de la Seminci
Adriana Ugarte y Biel Durán posan junto a Salvador García Ruiz, director de «Castillos de cartón» / HERAS
Actualizado Domingo, 25-10-09 a las 19:08
Salvador García Ruiz, director de películas como «Mensaka», «El otro barrio» y «Las voces de la noche» volvió hoy a la Sección Oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), en la que presentó «Castillos de cartón», la historia de un trío sentimental marcado por la juventud, la inseguridad y la rivalidad.
Con grandes dosis de sexo cargadas de verosimilitud la película, basada en la novela de Almudena Grandes y adaptada por Enrique Urbizu, se acerca a María José, una joven estudiante de Bellas Artes que, de manera casual para ella, se convierte en integrante de un trío sentimental junto a Jaime, joven dibujante resultón de carácter, y Marcos, pintor más agraciado pero con fuertes problemas de inseguridad.
Lo que comienza como una estrategia creada por los dos chicos para que Marcos pueda acercarse a Jose, torna de manera inmediata en una relación, a sus ojos y corazones, natural, marcada por la complicidad, lejana en primer término al sentimiento y en la que se sustenta la producción artística de cada uno de ellos, cuyas carreras evolucionan de modo muy distinto.
La apertura de su relación a su grupo de amigos, la introducción de los jóvenes en las vidas familiares de los demás, la superación de los problemas con el sexo, unas vacaciones en la playa y el final de los estudios marcan el comienzo de una nueva vida en la que las tensiones profesionales, marcadas por la crítica, no son menos duras que las personales, sustentadas por los celos al aparecer los sentimientos.
En último término, una propuesta para vivir juntos y una declaración de amor permiten que salgan a la luz tanto los sentimientos de Jaime como los de Marcos, cuya proyección profesional termina dependiendo de la relación.
Un rodaje difícilInterpretada por Adriana Ugarte -María José-, Nilo Mur -Marcos- y Biel Durán -Jaime-, la película no persigue ahondar en una historia moral, según reconoció su director, sino en conocer a tres personajes, cada uno de ellos con una personalidad «muy compleja» y que adolecen de generosidad, idea vinculada, para el director, en el modo en que se plantean el sexo.
Ambientada en la década de los 80, la película fue acompañada de momentos de gran dificultad para actores y director, quien confesó que los tres aspectos que mayores dudas le causaron tras la lectura del guión fueron el sexual, debido a su carácter explícito; el vocacional, en referencia al trabajo artístico de los personajes, y el de la recreación de otra época.
Las tres razones que empujaban al «no» fueron precisamente las que, en último término, se inclinaron por el «sí» por lo que García Ruiz decidió dar un «paso adelante» y enfrentarse al reto de sacar adelante una película que se sostiene sobre tres actores que, de manera previa al rodaje, compartieron tiempos de ensayo en los que la desnudez no encontraba hueco hasta que Ugarte lo propuso.
La naturalidad con la que los actores se enfrentaron a la situación -fue «mucho más fácil de lo imaginado» para Biel Durán y «muy cómoda» para Ugarte, quien cree que lo peor llegará cuando ahora lo vean sus personas más allegadas- conllevó la verosimilitud trasladada al espectador, a quien el director buscaba transmitir la libertad con que contaban los jóvenes tras tanto tiempo de ensayos.
En la historia, según aseguró el propio director, tienen también cabida otras vivencias personales habituales como el mantenimiento del recuerdo de amores y amigos que poco a poco fueron separándose del camino hasta llegar a hacer su propia vida.
Valoración:

Enviar a:

¿qué es esto?


Facebook ABC.es
ABC.es on Facebook