Gallegos y vascos celebraron aglomeraciones urbanas como gesto de apoyo a los 36 marineros retenidos en el «Alakrana». Las familias de los tripulantes esperan que el Gobierno tome medidas que garanticen la seguridad en las duras y peligrosas aguas somalíes
«Libertad para nuestros marineros». Es la pancarta que cuelga en la casa consistorial de Bayona, que espera a una marea humana que repta por las calles de esta localidad marinera del sur de Galicia. Trescientos ciudadanos se agolpan en una concentración en solidaridad con los marineros del «Alakrana», secuestrado en aguas somalíes el 2 de octubre. Allí está Cristina Blach, la hija de Ricardo, patrón del atunero vasco. Cuenta que, tras una semana, al fin habló con su padre por la mañana.
«Cuando recibes una llamada, no te acuerdas siquiera de lo que le ibas a preguntar. Nos ha dicho que están todos bien, de estado y de ánimo», explica. Añade que pueden ducharse, y que su progenitor y el capitán están «arriba», mientras que los otros 34 tripulantes permanecen en el comedor. «Las cosas que dicen los piratas me entran por aquí y me salen por aquí», confiesa la joven, periodista de TVE, señalándose las orejas. Afirma que «mucha gente» vive de pescar en el Índico, y «debemos seguir peleando por mejorar la seguridad, tenemos que convencer a Europa de que hay que tomar medidas en Somalia», apostilla.
«Es un negocio muy lucrativo, hay que sentarse y hablarlo a conciencia, porque es un problema gordo. O abandonan la zona, o se toman las soluciones pertinentes», continúa Silvia Albés, esposa del gondomareño Pablo Costas, apresado en el barco. Asegura que, aunque sea triste, a cada persona le dan un valor, y añade que para los corsarios, económicamente, «vale más un español que un indonesio. No quiero que se me entienda mal, porque yo no soy proclive a diferencias y comparaciones, pero es así». Del Gobierno, espera una resolución pronta y eficaz, no sólo de este caso puntual, sino del conflicto global. Las dos, igual que Belén Costas, mujer de Joaquín, aplauden que se cambie la ley para poder llevar otras armas. Sobre la vía judicial y el juez Garzón prefieren no pronunciarse.
Municipios vascos
Rosa Álvarez, descendiente de Amadeo, patrono del «Playa de Bakio», capturado en abril de 2008 durante seis días, lee un manifiesto. Pide que se haga lo correcto para el salvamento. Nombra los municipios vascos con aglomeraciones urbanas por los marinos afectados por el encierro. Cientos de vecinos de Mundaka, Ondarroa, Santurtzi, Sestao y Bermeo se reúnen en éste último. Igual pasa en otros municipios gallegos, como Moaña (200 personas), Ribeira (300) y Valga (40). «Las familias están mal, lo nuestro duró menos y parecían tres meses», narra Rosa.Rememora que, después de aquello, su padre volvió a salir al mar dos meses. «Pero no dormía bien, lo pasaba realmente mal, y al final se quiso venir. Ahora mismo ya no continúa en activo», subraya.
De manera paralela a las reuniones en tierra, a mediodía, buques atracados en puertos hacen sonar sus sirenas como gesto de apoyo a los retenidos. Algunos pescadores aguardan un desenlace positivo y que «al delirante sistema llegue una pizca de rigor».


