Presidente de Uruguay entre 1990 y 1995, Luis Alberto Lacalle -abogado de 68 años- se sitúa en segunda posición en los sondeos con entre el 29 y 32 por ciento de los votos tras el ex guerrillero «Pepe» Mujica. Mantiene sus aspiraciones de volver al poder en caso de haber una segunda vuelta.
-¿Le molesta que se refieran a usted como el candidato de la derecha o le tachen de neoliberal?
-Sí, porque aquí no hay derecha ni yo soy neoliberal. Me considero un nacionalista pragmático. Pertenezco al Partido Nacional, el más antiguo del mundo, con 173 años de vida. Y ahora, me vienen con etiquetas.
-Pero la idea instalada es que el domingo los uruguayos eligen entre un ex guerrillero y un candidato de la derecha.
-No lo veo así. Soy quien soy y, por cierto, Mujica y yo fuimos compañeros en el Partido donde él militó en su juventud. Mire, el domingo Uruguay elige entre distintas formas de hacer las cosas. Su opción es una asociación de radicales, comunistas y MPP (Movimiento de Participación popular)-Tupamaros. Es la extrema izquierda. El Frente Amplio de Tabaré Vázquez es muy diferente al que ahora representa Pepe Mujica.
-Parece que ambos rescatan el Gobierno de Tabaré...
-Yo no lo rescato, ha sido espantoso en muchas cosas. Le puso impuestos a los jubilados, a los sueldos, soltó los presos, decretó por ley que ocupar los lugares de trabajo es una extensión del derecho de huelga. No, ha sido un Gobierno desastroso.
-¿Hay algo que rescate?
-Sí, el Plan de Educación Ceibal (un niño, un ordenador), y la ley de despido que contempla los 45 años.
-Este domingo también se vota la anulación de la Ley de Caducidad (seudoamnistía para los delitos de la dictadura de 1973 a 1985) y la posibilidad de incorporar el voto por correo. ¿Por qué se opone a las dos?
-Estoy en contra de la primera porque fue votada en un marco de legalidad. Concedió amnistía a tupamaros [guerrilleros] y militares y reincorporó a miles de funcionarios públicos que habían echado. En las tres situaciones hay injusticias pero miramos la globalidad del problema. Además, esa ley fue ratificada en un plebiscito con un respaldo del 60 por ciento. La extrema izquierda tiene la manía de escarbar en el pasado. Lo que quiere es que haya una crisis, ir contra las Fuerzas Armadas y seguir revolviendo. Como ha hecho Zapatero con esa locura de abrir las tumbas setenta años después.
-¿Y por qué está en contra del voto por correo?
-La República se define en el artículo primero de la Constitución como la asociación de los habitantes en su territorio y a mí no me gusta que me vote a diputado un señor que no paga sus impuestos aquí.
-¿Estaría dispuesto a levantar el secreto bancario para cambiar la imagen de Uruguay como paraíso fiscal?
-No, es fruto de muy buenas ganancias. Lo vamos a mantener como lo hace el Estado de Delaware en EE.UU. Uruguay tiene garantías de secreto y de levantamiento del mismo con orden judicial que son perfectamente equilibradas. Esta es una vieja aspiración del Fisco argentino que quiere meterse donde los argentinos guardan su platita con todo derecho.
-¿Intentaría reflotar el proyecto de acuerdo de libre comercio con Estados Unidos?
-No va a suceder. La más linda del baile te mira una sola vez. Se perdió una oportunidad única, estratégica. Lo que sí hay que intentar es colocar a Uruguay en el esquema americano como una pieza estratégica. Gobernado por el Partido Nacional entraríamos dentro de la normalidad de países como Chile o Colombia.
-¿Qué hace el lunes si, como anticipan los sondeos, hay segunda vuelta?
-El lunes llamaré a los candidatos Pedro Bordaberry (Partido Colorado) y a Pablo Mieres (Partido Independiente) a proponerles conversaciones porque estamos próximos.


