Viernes, 23-10-09
FEDERICO MARÍN BELLÓN
Veinte años después del estreno de «Amanece, que no es poco», el surrealismo patrio sigue vivo, que tampoco está mal. En «Shevernatze, una epopeya marcha atrás», un profesor de autoescuela con la corazonada de ingresar en el libro de los récords y una ex novia a la que impresionar decide conducir de Madrid a Ávila marcha atrás. El sueño y una tortícolis de impresión amenazan su gesta, salpicada de episodios rocambolescos, alguno divertido, otros sencillamente absurdos, que transitarán las carreteras secundarias de una cartelera bastante calentita.
Pablo Palazón, publicitario de corazón, se guisa y se come, se escribe y se produce esta modesta película de meritorio recorrido festivalero, tras un esfuerzo de cinco años llamando a todas las puertas, nunca menos de dos veces. Otros dos años después (con un par de bajas por el camino; va por ellos) ha logrado colar su obra entre los estrenos de la semana. Si usted duda si ahora debe ir a verla, no existe una respuesta sencilla, por desgracia y por fortuna.
Como interpela un personaje al protagonista (convincente Jesús Noguero), «¿qué significa para ti ir de Madrid a Ávila marcha atrás?». «Es como si dentro de un tiempo, tú y yo nos encontramos en Helsinki» es la respuesta, que marca el tono de una cinta distinta, arriesgada y digna de recibir una oportunidad. Hasta tal punto está necesitado de cariño este cine guerrillero y minoritario que Palazón no duda en apelar al público desde los títulos de crédito, bajo el lema «Ven a ver la peli de tu vecino». Hoy por él...


