Mientras el resto del mundo sigue sumido en la peor recesión desde el «crack del 29», China sigue creciendo a golpe de decreto. La Oficina Nacional de Estadísticas anunció ayer que el Producto Interior Bruto (PIB) se había elevado durante el tercer trimestre un 8,9%, lo que supone el ritmo más alto de los últimos doce meses y pone a tiro de piedra el objetivo de crecimiento fijado para este año.
Para capear la crisis, que ha provocado una disminución de las exportaciones y el cierre de miles de fábricas por la caída del consumo en Occidente, el régimen chino se había propuesto crecer en 2009 un 8%. Dicha tasa resulta totalmente factible después de que el PIB subiera un 6,1% el primer trimestre -la cifra más baja en una década-, y un 7,9% durante el segundo.


