
Los componentes de Mamá / JUAN PÉREZ-FAJARDO
Actualizado Sábado, 24-10-09 a las 04:46
Ardía el moscatel en nuestros labios, un litro por diez pavos, en el Anciano Rey de los Vinos. Teníamos las escalinatas de la calle del Factor, una guitarra y el radiocasette de una «furgo» de quinta mano. Un rito cada tarde, mientras el sol se ponía detrás de Palacio. «Mira, otra cinta de Onda 2. Se llaman Mamá»: «En la glorieta de Bilbao estarás, con alguien que te recuerde a mí...». Finales del 78, lo mismo del 79. Y chico, si una canción como ésta no te valía para ligártela (podía llamarse Alicia), lo tenías clarinete. Ni con ésta ni con otras dos docenas como ésta «Chicas de colegio», «Buscándote a ti», «Regresas a casa a las 10», «Hora punta en el Metro»...). Ni siquiera con «El último bar», que parecía una dedicatoria de puño y letra para la panda y que fue el título del primer disco de Mamá. Marzo del 81, y el Congreso que todavía echaba humo.
Con José María Granados y Manolo Mené al frente, sus brillantes canciones no tuvieron suerte y sus grabaciones no estuvieron a la altura de sus maquetas (felizmente recuperadas por Rock Indiana como «El show empieza») ni de sus apoteósicos directos.
Pop con mayúsculasHan pasado treinta años. Manolo quedó por el camino, y Granados ha desarrollado una exquisita carrera en solitario. Pero, por una vez, los dioses del pop han tenido en cuenta nuestras oraciones, y la formación publica un nuevo y excelente disco con tan poderosas piezas como entonces, que nada tienen que ver con la nostalgia. «La mejor canción» (www.rockindiana.com) es su título, y el 23 de octubre lo presentan en El Sol.
«No, no tiene nada que ver con la nostalgia —explica Granados—. Estaba componiendo para otro disco en solitario y vi que algunas canciones me sonaban a Mamá. Decidimos maquetarlas a ver qué sucedía, sin ninguna pretensión. Es agradable trabajar con amigos de toda la vida y tan sólo nosotros podíamos saber el sonido que el grupo tenía en su momento y podría tener 30 años más tarde. Ha sido un milagro. Siempre bajo la batuta maestra de Manolo. Su vivo recuerdo ha engendrado el álbum».
¿La mejor canción? Pues es un reto elegirla entre estas doce ráfagas de gran pop. Treinta años después, Mamá suena más de hoy que nunca, aunque el regusto de entonces entrevere cada pieza. Granados no es de los que viven colgados del agridulce árbol de la nostalgia, y está convencido de que «si hubiéramos seguido nuestra carrera más años, jamás podríamos haber sacado ahora un disco tan fresco como éste. Mamá se fue sin decir adiós y ahora está celebrando por todo lo alto que aún sigue viva».
Mirando hacia atrás (sin ira), José María suele tenerlo bastante claro: «Las bandas y los 80 se han mitificado bastante. Mucho homenaje y mucho rollo mediático, pero la verdad es que éramos cuatro gatos. Desgraciadamente, ahora muchos se han ido y para nosotros, el mejor homenaje que podemos hacerles es seguir componiendo y tocando». Pues, sí, que rule.


