Miércoles, 21-10-09
La construcción de la Torre de la Música en el distrito de Quatre Carreres de Valencia aguarda la llegada de un informe técnico de Fomento que asegure que el edificio de 27 alturas proyectado por el arquitecto Antón García Abril no entraña un problema de seguridad para las rutas aéreas que sobrevuelan la zona. Según fuentes de la Generalitat, la Comisión Territorial de Medio Ambiente solicitó «hace tiempo» el beneplácito del Ministerio, imprescindible para que la Conselleria de Medio Ambiente de luz verde al proyecto.
Ha transcurrido ya un año desde que sus principales promotores, el presidente de la Berklee College de Boston, Roger H. Brown, y su homólogo en la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Eduardo Bautista, celebraran la colocación de la primera piedra del edificio. El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá -responsable de la cesión del terreno-, también apoyaron el acto con entusiasmo. Sin embargo, a aquella primera piedra no le ha sucedido ninguna más, puesto que el solar de 20.000 metros cuadrados en el que se emplazará la Torre de la Música es todavía hoy un espacio dominado por la maleza. Las grúas brillan por su ausencia, aunque por otra parte fuentes de la SGAE aseguran que sí se han realizado pruebas de cimentación.
Las «torres de Calatrava»
La ubicación escogida para la Torre de la Música no dista mucho de la de los rascacielos diseñados por Santiago Calatrava para culminar su aportación a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Las conocidas como «torres de Calatrava» también fueron objeto de estudio por parte de Aviación Civil en 2008. Entonces se obligó a modificar el proyecto, puesto que la más alta de las torres superaba en 18 metros la altura máxima de 300 metros permitida para no afectar a la seguridad de las operaciones de aeronaves que siguen esa ruta de acceso a Manises.
Un campus vertical
En el caso de la Berklee Valencia, la verticalidad de la construcción no superará los cien metros, por lo que los promotores del proyecto confían en recibir un informe positivo por parte del Gobierno. El edificio que, según las palabras de su arquitecto, responde a la voluntad de «fusionar la torre norteamericana con la plaza mediterránea», contempla la existencia de 27 plantas, levantadas sobre un enorme plinto abierto a la ciudad capaz de albergar conciertos, proyecciones de películas y otros eventos.
Independientemente del informe preceptivo que se ha solicitado al Ministerio, las exigencias técnicas y constructivas que entraña el edificio de García Abril han obligado a retrasar las previsiones iniciales del proyecto. El propio Bautista asumía en abril de este año que los cursos académicos comenzarían en el primer semestre de 2012, y no en 2011 como se pensaba en un primer momento.
El presidente de la entidad aseguraba, en una de sus últimas visitas a la capital del Turia, que el plan general de la Torre de la Música está aprobado, y que la construcción del edificio «se está cumpliendo según el calendario». Según detalló entonces, las enormes exigencias técnicas de la Berklee Valencia -también llamada ARTeria Valencia- demoraría inevitablemente su puesta en marcha.
Extraoficialmente, el retraso de las obras podría estar relacionado sencillamente con la crisis económica y el notable descenso del 11,5% de los ingresos sociales de la entidad en 2008. El coste estimado para la construcción de la Torre de la Música es de 92 millones de euros, financiados a partes iguales entre la SGAE y la central de la Berklee en Boston.

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