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Cuando se cumplen cuatro días sin contacto con los marineros del atunero «Alakrana», a las familias les asuela la desesperación. «Seguimos sin noticias, y nos preguntamos como lo estarán pasando ellos», aseguraba ayer por la tarde a ABC la hija del patrón, Cristina Blach. «Quiero pensar que se debe a una estrategia de la negociación, y que por el bien de nuestros familiares no hay noticias. No sé si es así, pero me tranquiliza pensarlo», agregaba.
Sin fuerzas, la comunicación telefónica no ocultaba su tristeza por un secuestro que parece prolongarse «sine die». Mucho más reivindicativa, Silvia Albés, mujer de Pablo Costas, otro de los tripulantes del barco, comentaba a este diario que la situación, ante la falta de información por parte del Ministerio de Medio Ambiente, «es decepcionante». «La incertidumbre va a acabar con nosotros».
Según informó, ayer era el jefe de gabinete de Juan Carlos Martín Fragueiro, secretario general de Pesca Marítima, el que, en su lugar, se ponía en contacto con las familias. «Ni nos confirmó, ni desmintió que se hubiera perdido la comunicación, él no sabía nada», aseveró molesta.
Y ante la posibilidad de tomar cartas en el asunto los alcaldes pontevedreses preparan, en coordinación, con algunos regidores vascos, convocar concentraciones de solidaridad. «Por lo menos las familias no les abandonamos», sentenció Albés.
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