Elton John, ayer en Barcelona / EFE
Actualizado Miércoles, 21-10-09 a las 20:47
Gafas rojas, camisa roja y piano rojo. ¿Quién da más? El rey del pop conquistó anoche a su público en un montaje dedicado al amor. El espectáculo se ideó para un casino de Las Vegas, pero funciona allá donde viaja. Ayer fue el turno de Barcelona, su única parada en el territorio español, poco antes de despedirse de Europa. Las canciones fueron las de siempre —no ha editado temas nuevos desde el 2006— pero con más corazón que nunca. «Believe», «Daniel» y «Rocket Man» sonaron seguidas en la primera parte sin dejar descansar al respetable, que conoce sus letras y le gusta acompañarle durante su concierto.
El piano —rojo— de cola Yamaha también se convirtió en el aliado perfecto para esta reunión de amigos (el Palau Sant Jordi acogió a 16.000 personas).
No faltaron sus agradecimientos en castellano —«muchas gracias»— ni la entrega de una camiseta del Barça, que recibió con entusiasmo. Pero él también dio regalos al público, como un solo espléndido de «Nikita», que dejó sin respirar al auditorio. Todos los presentes querían seguir la noche con su cantante, pero sólo un reducido grupo de amigos le acompañó al restaurante «Giardinetto», en el centro de la Ciudad Condal. Una velada inolvidable para todos bañada de rojo, el color del amor.
La luz de los neones (que forma parte de la escenografía de David LaChapelle) se apagó hasta su próxima cita en España, quién sabrá cuándo volverá.


