Hace ya diez años que Cayetano Martínez de Irujo, conde de Salvatierra, se querelló contra la actriz Ana Obregón por las injurias y calumnias que vertió sobre él en un programa de televisión al imputarle un delito cuando aseguró que había querido introducir droga en el equipaje de Alessandro Lequio, padre de su hijo, Álex.
Desde entonces la lucha del jinete por defender su honor ha sido toda una batalla en la que ha tenido que denunciar hasta a procuradores por lo que tanto él como su abogado, Marcos García Montes, consideraban eran situaciones anormales que lo único que intentaban era hacer que desistieran en su empeño y dejar que se archivara el caso.
Pero si Cayetano tiene algo claro es que su nombre y sus principios son cuestiones que jamás dejaría en el olvido. «Es una cuestión de honor», ha repetido en varias ocasiones, y su lucha fue resistir y batallar hasta el final en lo que han considerado más que sospechosas trampas para retrasar un proceso que, aunque tarde, llega a su fase final.
Justamente por ese desenlace que podría acabar con una sentencia condenatoria de la actriz para quien solicitaban hasta cinco años de cárcel es por lo que Obregón, tal y como anuncié en su día, dio orden a su abogado para que hablara con el de Cayetano e hiciera todo lo que el jinete pidiera con el único fin de llegar a un pacto. «Siempre es mejor un mal pacto a un buen juicio», repiten los abogados. En este caso y a raíz del comunicado que Cayetano mandó hace pocas semanas asegurando que todo iba adelante y negando cualquier amistad o encuentro reciente con la actriz, los abogados se reunieron y el pacto cobrará cuerpo este próximo jueves, en el hotel Santo Mauro de Madrid, donde Obregón tendrá que leer el comunicado que ha supervisado el propio Cayetano y que será la manera de pedir perdón públicamente por esas declaraciones. Estarán presentes la actriz y los dos abogados y quien no acudirá será el jinete, que ha puesto sus condiciones para acabar esta guerra judicial y salvar su buen nombre.
Antes de esa escenificación que la actriz piensa hacer con toda la humildad y asesorada para que la sentencia no trajera graves consecuencias, se apuntó a la bajada solidaria del río Sella a beneficio de la asociación Puentes del Mundo, que promueve el empresario zaragozano Ignacio Gómez Sandoval y que una vez más organizó Marile Zaera. Este año se quieren recoger fondos para la Casa de la Paz, una iniciativa de la ONG Mensajeros de la Paz y de ahí que los famosos que acudieron lo hicieran de manera altruista y con un sólo empeño: pasarlo muy bien. Desde la citada Obregón, a todo el elenco del grupo Los Vivancos (alguno hizo muy buenas migas con Arancha de Benito pero no hubo ni hay romance a pesar de lo insinuado), y más como Belinda Washington, César Cadaval de Los Morancos o el actor Micky Molina y la abogada Teresa Bueyes (coincidieron con Obregón y demostraron que saben olvidar los malos rollos. O Antonio Velázquez (el Paquirri de Telecinco) y Natalia Álvarez, entre otros. Entre las miles de anécdotas (Obregón posó con su mono de neopreno sin bajarse de los tacones) la mejor fue la del Moranco que nada más descender del avion se montó en un coche con un letrero que confundió y le llevó hasta un congreso en Oviedo de otra historia. ¡Qué pena no haber visto la cara que se le quedó a su llegada!