En una actuación sin precedentes recientes en democracia, un ministro del Gobierno de España acudió en el ejercicio de su cargo a manifestarse publicamente contra la política lingüística de un Ejecutivo autonómico. La presencia de Francisco Caamaño, titular de Justicia, ayer en la marcha convocada por sectores afines al nacionalismo gallego ha provocado una oleada de indignación en la Xunta de Galicia, que medita trasladar una queja formal a Moncloa por un hecho que consideran «inaceptable y esperpéntico».
Caamaño dejó claro al comienzo de la manifestación -en la que participó junto a destacados dirigentes del PSdeG- que acudía a la misma «en calidad de ciudadano gallego» y «como ministro de Justicia» en representación del Gobierno de Rodríguez Zapatero, y como tal advirtió que «con Feijóo puede estar en peligro casi todo», al tiempo que acusó a la Xunta de tener «escasa sensibilidad» en la defensa de la lengua propia de Galicia, según informa Ep.
La presencia de Caamaño se suma al respaldo que a la manifestación que ayer recorrió las calles de Santiago ha dado en los últimos días José Blanco, que no participó sin embargo en la misma. Los dos ministros que más activamente presumen de galleguidad se convierten así en el salvavidas que Rodríguez Zapatero lanza al PSdeG, desubicado desde la debacle electoral del 1-M y bajo el liderazgo provisional de Manuel Vázquez, zarandeado por las polémicas que rodean la ampliación de su mansión y su gestión pasada en la Consejería de Medio Ambiente.
Manifestación «preventiva»
La marcha de ayer, que congregó a más de 50.000 personas -según cálculos de la Policía Local- en la capital de Galicia, coincidió con la última jornada del viaje oficial a Londres de Alberto Núñez Feijóo. Fuentes de la Xunta reconocieron a ABC la indignación existente en el gobierno autonómico por la presencia de Caamaño, quien hace dos semanas criticó precisamente la jornada de huelga del colectivo judicial.
«La política lingüística de la Xunta en modo alguno afecta al Gobierno de España, es una competencia nuestra en la que no debe haber injerencias ni presiones», indicaron las citadas fuentes, que además recordaron que la de ayer es «otra manifestación preventiva contra una norma -el decreto que regulará el uso del gallego en la enseñanza pública- que no existe», dado que todavía no se ha presentado el nuevo texto, que vendrá a sustituir el aprobado por el bipartito.
Mas duro se mostró el consejero de Presidencia y secretario xeral del PPdeG, Alfonso Rueda. A través de un comunicado emitido por su partido, criticó que Caamaño «nunca se preocupara por Galicia, perjudicando con su apoyo al Estatut la financiación autonómica gallega», y lamentó que Zapatero «envíe a sus ministros a manifestarse como teloneros del BNGa favor de la ruptura del consenso lingüístico».
Multitud en las calles
En el aspecto meramente social, la plataforma «Queremos Galego» -trasunto de la Mesa pola Normalización Lingüística- consiguió congregar a más de 50.000 personas. Con el amparo político de numerosos dirigentes y representantes institucionales de BNG y, por primera vez, del PSOE, la marcha recorrió el centro histórico de Compostela para concluir con la lectura de un manifiesto en la Plaza de la Quintana, donde hubo diversas actuaciones musicales.


