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Lunes, 19-10-09
EDUARDO S. MOLANO CORRESPONSAL
NAIROBI. Como ya ocurriera durante la invasión de Irak, la ola de violencia que asuela Somalia ha motivado el auge de empresas privadas dedicadas a garantizar la seguridad del personal extranjero que opera en su territorio. Unas compañías registradas oficialmente como «consultoras», pero que sobre el terreno tan sólo se comportan como mercenarios de gatillo fácil.
Desde comienzos de agosto, la Legión extranjera francesa era quien gozaba de este monopolio bélico al instruir en uno de sus destacamento de Yibuti a cerca de 500 somalíes destinados a combatir a las milicias islamistas de Al Shabab. Pero los tentáculos de la seguridad privada parecen ser superiores a los de cualquier Estado.
En un comunicado de prensa realizado la pasada semana, el Gobierno de Sharif Cheij Ahmed aseguraba que a partir de ahora delegará su seguridad en «CSS Global», una compañía afincada en Michigan (EE.UU.), que será la encargada de capacitar a las tropas, combatir la piratería y luchar contra el terrorismo islamista.
«Mogadiscio confía en la experiencia de «CSS Global», por lo que esperamos que sea un valioso activo en nuestros esfuerzos para establecer una Somalia segura para nuestros ciudadanos», añadía el comunicado.
Pese a lo titánico del reto -en lo que va de año, miles de personas han perdido la vida en los enfrentamientos entre milicianos somalíes- no es la primera vez que la compañía liderada por los hermanos Chris y Tim Frain se enfrenta a un aventura similar. En 2007, tras ser acusada «Blackwater» -su competencia directa- de la matanza de 17 civiles en Irak, «CSS Global» obtuvo un contrato con el Departamento de Defensa estadounidense para garantizar la seguridad de su personal en torno a la fortificada «Zona Verde» de Bagdad.
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