
Santiago Grisolía en la biblioteca de la Fundación Premios Rey Jaime I, con sede en Valencia | MIKEL PONCE
«El problema psicológico en los jóvenes es más serio que el recorte como tal. Por eso, hay que animarlos»
-¿Cómo puede afectar esta situación a los jóvenes que miran la carrera científica como una apuesta profesional o que ya se han iniciado en ella? ¿Se les está haciendo daño?
-Mi deseo es que no sea así. El problema psicológico es más serio que el recorte económico como tal. Hay que animar y por eso es tan importante no recortar los presupuestos en investigación. No queremos hacer daño en modo alguno a toda la gente joven que tiene unos deseos y un optimismo de hacer cosas nuevas, cosas importantes por el país, que apuestan por una investigación puntera. Eso lo dan fundamentalmente los jóvenes, que son los que tienen las mejores ideas. Muchas veces se dice que la Ciencia no avanza más rápido porque los científicos vivimos muchos años. Quiero decir que las ideas más novedosas ocurren cuando eres muy joven porque tienes menos inhibidores. Sin embargo, los viejos nos aferramos muchas veces a las ideas antiguas y no nos gusta que no sean verdad.
-Y los investigadores españoles que trabajan en el extranjero. ¿Se les están enviando señales contradictorias?
-Creo que no. Es importante en la carrera científica salir a otros países, conocer otros laboratorios y otros compañeros, y sobre todo que te conozcan a ti. Pero es más importante asegurarse de que esos investigadores luego regresan a su país de origen. Cuando un científico lleva más de cuatro o cinco años fuera, hace amigos, forma una familia, y entonces resulta muy difícil volver, como fue mi caso que estuve más de treinta años fuera. Naturalmente, ahora hay más científicos que nunca. Una de las labores más importantes de los Premios Rey Jaime I es precisamente que traemos gente muy importante para que conozcan la labor de los científicos españoles. Si no perteneces a los colegios profesionales invisibles no te comes una rosca.
-Mi deseo es que no sea así. El problema psicológico es más serio que el recorte económico como tal. Hay que animar y por eso es tan importante no recortar los presupuestos en investigación. No queremos hacer daño en modo alguno a toda la gente joven que tiene unos deseos y un optimismo de hacer cosas nuevas, cosas importantes por el país, que apuestan por una investigación puntera. Eso lo dan fundamentalmente los jóvenes, que son los que tienen las mejores ideas. Muchas veces se dice que la Ciencia no avanza más rápido porque los científicos vivimos muchos años. Quiero decir que las ideas más novedosas ocurren cuando eres muy joven porque tienes menos inhibidores. Sin embargo, los viejos nos aferramos muchas veces a las ideas antiguas y no nos gusta que no sean verdad.
-Y los investigadores españoles que trabajan en el extranjero. ¿Se les están enviando señales contradictorias?
-Creo que no. Es importante en la carrera científica salir a otros países, conocer otros laboratorios y otros compañeros, y sobre todo que te conozcan a ti. Pero es más importante asegurarse de que esos investigadores luego regresan a su país de origen. Cuando un científico lleva más de cuatro o cinco años fuera, hace amigos, forma una familia, y entonces resulta muy difícil volver, como fue mi caso que estuve más de treinta años fuera. Naturalmente, ahora hay más científicos que nunca. Una de las labores más importantes de los Premios Rey Jaime I es precisamente que traemos gente muy importante para que conozcan la labor de los científicos españoles. Si no perteneces a los colegios profesionales invisibles no te comes una rosca.
Ha estampado su firma en una carta avalada por casi setenta personalidades (a las que representa) galardonadas con los prestigiosos Premios Rey Jaime I, que fue ayer entregada en el Congreso de los Diputados con el fin de hacer un llamamiento a los políticos para que enmienden los recortes en investigación. A sus ochenta y seis años, Santiago Grisolía, presidente de la Fundación que organiza esos premios y una de las máximas autoridades científicas de nuestro país, dice que «ya no pido para mí, porque soy muy mayor, sino que reflejo un problema muy serio» que sufre la investigación en España. Discípulo de Severo Ochoa, pocos conocen como él la trastienda de la Ciencia a nivel nacional e internacional.
-Casi setenta Premios Rey Jaime I solicitan a los políticos que mantengan los recursos públicos en investigación. ¿Cómo ha surgido esta iniciativa?
-Los Premios Rey Jaime I son elegidos por unos jurados como no hay otros en el mundo, puesto que lo conforman muchas personalidades, incluyendo un número muy elevado de premios nobel. Durante el año, los jurados se reúnen en comisiones de acuerdo a las seis disciplinas de los premios. En esas reuniones, transmitieron su preocupación por los recortes económicos y, teniendo en cuenta la crisis actual, pensaron que debían hacer algo para evitarlo. Se trata de un problema serio no sólo por el recorte en sí, sino porque el efecto psicológico es preocupante.
-¿Tiene esperanza en que se modifiquen los presupuestos en I+D+i en el Parlamento?
-Los presupuestos se modifican continuamente. Nunca hay suficiente dinero y, generalmente, es más fácil cortar a unos pocos. Pero eso es un error. Hoy día hay que buscar nuevas locomotoras, porque el sol, la playa y los ladrillos son ya motores viejos. Hay que buscar nuevas fuentes de innovación que generen empleo y nuevas oportunidades de negocio. Y esas fuentes tienen una base científica.
-Los investigadores se están movilizando...
-Afortunadamente, sí.
-Se han producido varios manifiestos en contra del «tijeretazo» en I+D. ¿Cómo están los ánimos entre los científicos?
-Están más que preocupados. La situación estaba bastante bien pues se había aumentado la ayuda a investigación de forma progresiva. Y cuando llega un momento en el que se ve que se pueden hacer cosas, cada vez más y mejor, de pronto recortan. El efecto psicológico resulta negativo. Pero la gente ha respondido, está respondiendo y seguirá respondiendo. Nos van a hacer caso.
-¿Los políticos?
-Por fin, sí. La gente, de momento, no se da cuenta de que la Ciencia es más importante de lo que inicialmente piensa. Pero lo cierto es que las personas tienen más interés en la Ciencia de lo que creen los políticos. Desean conocer más cuando se habla un poco de Ciencia. Por eso, están más que dispuestos a ayudar, a responder y a afianzar las ideas de los científicos.
-El Gobierno ha apostado por una Ley de Economía Sostenible como prioridad y garantía de futuro. Pero ante las primeras dificultades recorta los recursos para I+D. ¿No es un contrasentido?
-Sí, efectivamente. Un barco o un avión cuesta más que amortizar la parte de la que estamos hablando para la Ciencia.
-La ministra de Ciencia se esfuerza por enviar un mensaje de tranquilidad. Dice que el recorte sólo afectará a gastos corrientes de los organismos públicos de investigación (mobiliario, viajes). ¿Puede incidir en el día a día de los investigadores?
-En momentos de crisis, todos debemos ser ahorrativos. Es bueno. La ministra, a la que tengo gran simpatía -es psicológicamente descendiente de Severo Ochoa porque realizó su tesis con Margarita Salas, Premio Rey Jaime I y discípula de don Severo-, creo que tiene muy buena voluntad. Lo que hay que hacer es que nos ayude y ayudarla nosotros. Que trabajemos juntos y no en contra. La cantidad de dinero de que dispone su Ministerio no podrá compararse con el Ministerio de Defensa. En el Día de la Hispanidad, desfilaron aviones y paracaidistas. Eso cuesta una barbaridad de dinero ¿no? y no es necesario.
-¿Qué efectos producirá un recorte en la financiación directa a la investigación?
-En estos momentos en los que España ha dado un paso adelante, puede resultar muy negativo. Actualmente, es indispensable que sigan ayudando a la investigación. Insisto, en un momento en que existe un futuro y, además, contamos con un grupo de jóvenes como no ha habido nunca, si recortan los recursos, ellos se preguntarán: ¿Para qué seguir?
-¿La comunidad científica teme que el camino andado no sirva para nada?
-No, no. Los científicos no son mejores que nadie. Por su entrenamiento saben que muchos experimentos no salen bien. Entonces, vuelven y vuelven a repetir, a intentarlo. Por tanto, estamos acostumbrados a sufrir. Gracias a la ayuda recibida nos encontramos en un puesto científico muy alto a nivel mundial, mucho más de lo que nos corresponde por la financiación económica recibida. ¡Qué siga el milagro español!
-La Ciencia se nutre fundamentalmente de recursos públicos. ¿Cuál es entonces el papel de la empresa?
-Muchas veces se habla de la poca contribución de las empresas. La verdad es que la mayor parte de las empresas españolas son medianas o pequeñas. Las grandes compañías nacionales tienen una obligación con sus accionistas y, por tanto, sólo se comprometen a conseguir investigación en aquello que les interesa a ellos. La investigación básica es obligación del Estado. Nos gustaría mucho contar con más industria que ayudara. Hay que convencer a la industria de que siempre se beneficiará de tener científicos alrededor.
-¿Se atreve a augurar un futuro para España si no se modifican los presupuestos actuales en I+D para 2010?
-Malo, muy malo.
-Por tanto, la investigación es el único camino de futuro.
-Sí. Los modelos que se han utilizado hasta ahora no han resultado efectivos. La capacidad productiva española no puede competir con la americana y la de otros países, por ejemplo, en sustancias químicas. Tenemos que desarrollar nuevas ideas. De la misma forma que hemos sido capaces de desarrollar molinos de viento, tenemos que seguir otros caminos. Por ejemplo, podemos competir en energías renovables y ferrocarriles. Es increíble que todavía tengamos el 80% de transporte por carretera. Eso hay que modificarlo.
-Si la investigación es la única salida. ¿Este recorte amenaza nuestro futuro?
-Muy seriamente. Hay que modificarlo ya, sin esperar.
-¿Cómo se percibe el «tijeretazo» a nivel internacional, teniendo en cuenta que otros países apuestan por la I+D+i?
-De la misma forma que recientemente el presidente del Gobierno ha ofrecido un aumento de soldados en Afganistán, puede aumentar los recursos en investigación. Y eso es lo que se percibe.
-¿Es cierto que somos la novena potencia científica mundial?
-Sí. Destacamos en Matemáticas, porque no necesita ayuda. Y en Bioquímica somos la séptima potencia.
-La ministra pide a los científicos solidaridad para mantener las prestaciones sociales ante la crisis. ¿Son ustedes solidarios?
-Sí. Precisamente por nuestro entrenamiento y porque sabemos que las cosas no te pueden ir bien. Sí somos solidarios, que no se preocupe la ministra por eso.


