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El fraude en las elecciones obligaría a una segunda vuelta en Afganistán
Un soldado alemán de las fuerzas internacionales, en un puesto de control en la localidad afgana de Balkh, donde la OTAN instruye a la nueva Policía nacional en las tareas de seguridad
Dos meses después de acudir a las urnas, Afganistán está a punto de conocer el resultado definitivo de las presidenciales. La Comisión Electoral de Quejas (CEQ) ha concluido su auditoría y en las próximas horas entregará su informe a la Comisión Electoral Independiente (CEI), que planea hacer públicos los datos finales entre hoy y mañana.
Kabul es en la última semana la capital de los rumores, y ayer el diario «The Washington Post», citando fuentes conocedoras de los resultados, sumó uno más a la larga lista al asegurar que Hamid Karzai perderá su mayoría absoluta. Tras descontar los votos fraudulentos, el porcentaje de papeletas del dirigente pastún se reduciría del 54,6% al 47%, con lo que sería obligatorio acudir a una segunda vuelta. De confirmarse este extremo, el mano a mano con el segundo candidato más votado, Abdulá Abdulá, debería producirse dos semanas después de conocerse los resultados definitivos, según la ley electoral, con lo que tendría lugar en la primera semana de noviembre, con buena parte del país bajo la nieve.
Los medios afganos se hicieron ayer eco durante toda la jornada de las declaraciones de su embajador en Washington, Said Tayeb Jawab, que aseguró en el transcurso de una intervención ante el Instituto de la Paz que «una segunda vuelta es más que probable». Sus palabras añaden credibilidad a la información de «The Washington Post», ya que es la primera vez que un hombre tan cercano a Hamid Karzai plantea la casi inevitable vuelta a las urnas, después de dos meses en los que los aliados del hasta ahora presidente interino se han mantenido unidos en torno al discurso oficial, que siempre ha hablado de «unos comicios justos».
«Nosotros lo tenemos todo listo para la segunda vuelta», aseguró Nur Ahmad Nur, portavoz de la Comisión Electoral, quien advirtió de las dificultades que tiene el proceso en un país como Afganistán, donde «a los problemas de seguridad hay que añadir las dificultades en las comunicaciones». La opción de la segunda vuelta es la que menos agrada a los expertos en seguridad consultados por ABC, que auguran que «además de no poder garantizarse la limpieza del proceso, las condiciones hoy son peores que en agosto, y serán peores en noviembre. La insurgencia ha ganado terreno y será un proceso de riesgo máximo».
«Esto es Afganistán y hasta el último momento todas las opciones está abiertas», opinaba ayer un diplomático europeo. La reciente llegada al país del ex embajador de Estados Unidos en Kabul y Bagdad, Zalmai Khalilzad, mantiene la incertidumbre entre analistas y periodistas locales sobre la posibilidad de un pacto de unidad nacional de última hora entre Hamid Karzai y Abdulá Abdulá, para así no tener que acudir de nuevo a las urnas.
Violencia en el sur
El apasionado debate político mantiene paralizada a la administración del país, y pensativa a una comunidad internacional que espera conocer los nuevos planes de Barack Obama en el frente «Af-Pak». Sus mandos militares le piden que incremente los 65.000 soldados que tiene sobre el terreno y que ayer sufrieron cuatro nuevas bajas al sur del país. Ya suman veinticinco en este mes.
Por otro lado, en un incidente en la provincia de Ghazni, al menos cuatro afganos perdieron la vida. Según fuentes militares se trataría de dos militantes, una mujer y una niña. La muerte de estos dos civiles originó protestas entre la población local. «Afganistán continúa siendo un sitio peligroso, sentimos realmente que cualquier civil afgano muera», dijo un portavoz de las tropas de la OTAN, el coronel Wayne Shanks, tras informar sobre el incidente.
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