Trabajo del departamento de comunicación de Ferrari, foto para apagar el fuego y a otra cosa, mariposa. Fernando Alonso y Felipe Massa se encontraron ayer en la estrecha terraza del campamento de Ferrari en Interlagos, posaron para los fotógrafos, cambiaron impresiones con la sonrisa en la boca y decretaron la paz ambiental. No más malos entendidos en el seno de la escudería roja hasta que en la pista hablen las manos y los coches.
De esta forma se pusieron todos de acuerdo (Ferrari, Alonso y Massa) después de que las declaraciones del brasileño -«tengo la certeza de que Alonso estaba al tanto de todo lo de Singapur»- amenazasen la armonía. Ferrari le obligó a rectificar en la web del equipo y Alonso esquivó la polémica en su turno de réplica.
Alonso y Massa -que vive en Sao Paulo- estrecharon la mano y hablaron de sus inicios en Ferrari, el tema de conversación que el español quería consultar al brasileño para conseguir una rápida adaptación a los modos y maneras de los italianos.
Los ecos, sin embargo, del caso Singapur no se apagan. Nelson Piquet padre volvió a insistir ayer en una entrevista en «La Gazzetta» que «Briatore convenció a Nelsinho para que provocara el accidente y Alonso también lo sabía. Todo el mundo lo sabía, ¿crees que Alonso podía partir de la decimoquinta posición y tener que parar a repostar justo después del accidente?».
El asturiano, que ayer realizó el mejor tiempo en la segunda sesión y fue decimosexto en la primera, se defendió de las críticas: «Si se habla más de unas cosas que de otras, es el poder mediático el que maneja ese factor. Pero yo creo que no. Estoy seguro de que mi carrera se recordará por los campeonatos del mundo que he ganado y no por nada de eso porque no he estado nunca implicado en nada».



